Madrid, ciudad cerrada

Zoé Valdés en una librería madrileña. Foto Regis Iglesias Ramírez

Por Zoé Valdés.

He pasado momentos extraordinarios de mi vida en Madrid; a veces mientras deambulaba por la Latina el olor barato a ‘Maderas de Oriente’ (la colonia de mamá en su juventud) me transportaba a algunas calles de mi infancia en La Habana cuyo perfume al anís me conducía Muralla arriba, hasta llegar a Egido, de ahí doblaba a la izquierda hacia el cine Universal, o a veces cruzaba la calle hacia la Sociedad de bailes Rosalía de Castro, donde leí por primera vez a la poeta gallega.

Madrid, ciudad abierta, como Roma, como París, como Londres. «De Madrid al cielo», dice la estrofa de la célebre canción. Madrid y los madrileños, y los llegados de todas partes del mundo.

Madrid, el Café Gijón con mi hermano Gustavo Valdés, con Carlos Payá y Regis Iglesias Ramírez, una de las últimas veces.

Madrid y el poeta David Lago en el barrio de Las Letras. Madrid y la glorieta Oswaldo Payá; su mausoleo, la tumba de Fulgencio Batista y Zaldívar. Madrid y sus poetas, y los presos políticos cubanos desterrados.

Madrid y sus librerías, y El Corte Inglés.

Madrid y El Escorial (un amigo creía que el nombre del lugar hacía referencia a un monumento en homenaje a los marielitos que los Castro llamaron insultándolos “escorias”).

Madrid y mi madre tan feliz en la Plaza del Sol y en cualquier plaza o plazoleta, encantada con las tiendas, con el Museo del Jamón, con cada rincón madrileño donde pudo respirar la libertad.

Madrid y una manifestación también en Plaza del Sol por la libertad de Cuba. Madrid y el Retiro, sus árboles, la Feria del Libro. Madrid y sus museos, sus teatros, su Gran Vía donde en mi primer viaje un extraño intentó besarme confundiéndome con Marisol.

Madrid y su Lhardy, donde tomé mi primera sopa madrileña junto a Rosa Faes y Ángela Molina.

Madrid, Anne-Marie y Eduardo Vallat, Cecilín y Giovanna, en la Agencia que ha representado mi obra todos estos años.

Madrid y Guillermo Cabrera Infante reguindado de mi brazo mientras bordeábamos el Museo Thyssen, Miriam Gómez iba delante con Pilar Rodríguez.

Muy triste que el gobierno de Pedro Sánchez imponga ahora cerrar Madrid, que disponga de 7 mil agentes para cercar la ciudad. Muy doloroso que el odio, la fatuidad, la incompetencia de este presidente haga pagar a los madrileños como si fuesen culpables de un virus creado por los comunistas chinos.

No estaré tranquila hasta que Madrid vuelva a estar abierta. Madrid, ciudad eternamente abierta; de las capitales que he conocido y vivido la más alegre, nocturna y sana.

Divina Madrid, un beso.

Zoé Valdés es escritora y artista. Fundadora y Directora general de ZoePost.

9 Comments

  1. Ulises Fidalgo

    Nos han secuestrados dos ciudades: La Habana Vieja y Madrid

  2. Heidys Yepe

    Masacran todo lo lindo, lo bueno, lo sano. Imposible convivir con esta cala de gente venenosa.

  3. Visto está que a quienes controlan ya el estado, les basta con un mito; marxismo, fascismo o «coronismo», para encarcelar a los pueblos y destrozar sus destinos, sin apenas resistencia de la intelectualidad establecida. Comparto en https://www.facebook.com/CubanuestralaprimeradeEscandinavia

  4. Pingback: Madrid, ciudad cerrada – – Zoé Valdés

  5. Rebeca

    Que triste mi Madrid cerrado, mi ciudad por años, mi Escorial. Gracias Zoe por este artículo. Te acompañare en tu intranquilidad hasta la abran.

  6. Pingback: Madrid, ciudad cerrada en recuerdo a una de las ciudades más abiertas del mundo. Por Zoé Valdés desde su ZoePost. - La Paseata

  7. De acuerdo contigo Zoe!! Madrid ciudad eterna!! Gracias por este magnifico artículo!!

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