Cultura/Educación

‘La vuelta del Comunismo’, el nuevo libro de Federico Jiménez Losantos

Por Redacción ZoePost.

El periodista y escritor Federico Jiménez Losantos, fundador y director del medio español Libertad Digital recién ha publicado un nuevo volumen sobre el comunismo bajo el sello editorial Espasa titulado ‘La vuelta del comunismo’. Su anterior obra Memoria del comunismo ha sido un bestseller con más de veinte ediciones en España.

Desde ZoePost le enviamos la enhorabuena a Don Federico Jiménez Losantos.

One Comment

  1. ALGUIEN

    Alejandro Mayorkas, el secretario de Seguridad afín al régimen cubano
    En 2015 Alejandro Mayorkas viajó a La Habana para negociar el primer acuerdo de Seguridad Nacional entre EEUU y Cuba

    BY
    SABRINA MARTIN RONDON
    NOVIEMBRE 24, 2020
    4 MINUTE READ
    Pese a que se mantiene la disputa judicial para definir quién será el próximo presidente de Estados Unidos, el demócrata Joe Biden ya dio a conocer parte de su Gabinete Ejecutivo; el latino Alejandro Mayorkas sería el encargado de liderar el Departamento de Seguridad Nacional que se ocupa además de los asuntos migratorios.

    El cubano estadounidense ya fue parte del Ejecutivo durante el Gobierno de Barack Obama con Biden en la Vicepresidencia; en esa oportunidad se desempeñó como subsecretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) que ahora aspira dirigir.

    El tema migratorio siempre ha sido un punto álgido para los estadounidenses, y durante la campaña electoral Trump y Biden asumieron posiciones diferentes. De llegar el demócrata a la Presidencia ya existe una noción de cuál será el rumbo que tomará su Gobierno con Mayorkas a la cabeza de ese organismo.

    “Es un honor ser nominado y encomendado por el presidente electo para servir. No es una tarea pequeña liderar el Departamento de Seguridad Nacional, pero trabajaré para restaurar la fe en nuestras instituciones y proteger nuestra seguridad aquí en casa”, agradeció Mayorkas a Biden a través de sus redes sociales.

    Si es confirmado por el Senado de Estados Unidos, Mayorkas se convertiría en la primera persona nacida en el extranjero a cargo del Departamento responsable de la seguridad fronteriza.

    Entre las agencias a su cargo se encuentran también el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y el Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras (CPB), cuyas acciones han sido criticadas por los defensores de los derechos de los inmigrantes. También incluye a la Guardia Costera y el Servicio Secreto de Estados Unidos.

    Biden prometió revertir muchas de las políticas de inmigración de Trump; sin embargo hay que recordar que fue el Gobierno de Obama- Biden el responsable de crear las punitivas jaulas para migrantes. El hecho de designar a Mayorkas podría abrir las puertas a que las violaciones contra los derechos se mantengan.

    Biden ya anunció que tiene la intención de rescindir las prohibiciones de viaje de Trump dirigidas a personas de 13 países. También planea enviar al Congreso una legislación de inmigración que incluya un camino legal para 11 millones de inmigrantes que viven en Estados Unidos de manera irregular.

    Asimismo el demócrata espera revitalizar el programa de Acción Diferida para la Llegada de los Niños (DACA) que fue puesto en marcha por Obama y que ofrecía protección a los migrantes ilegales que llegaron de niños a Estados Unidos y que contaban con cierto nivel educativo. Es una acción ejecutiva que queda a discreción de las autoridades migratorias.

    Mayorkas se unió a la administración de Obama en 2009 como director de la agencia de Servicios de Ciudadanía e Inmigración. (USCIS). Fue ascendido al puesto de subsecretario del Departamento de Seguridad Nacional y luego confirmado en el cargo en diciembre de 2014 tras una votación del Senado.

    Alejandro Mayorkas: a favor de las negociaciones con Cuba
    En 2015, Mayorkas viajó a La Habana como el cubanoamericano de mayor rango de la Administración Obama para negociar el primer acuerdo de Seguridad Nacional entre los dos países. El acuerdo que se firmó en mayo de 2016, flexibilizaba sanciones y facilitaba el comercio bilateral con el régimen cubano. Mientras esto sucedía la población de la isla se veía cada vez más reprimida.

    Alejandro Mayorkas fue uno de los negociadores del Gobierno de Obama con Cuba (publicación oficial)
    “Este ha sido un viaje muy productivo”, declaró Mayorkas en esa oportunidad.”Creo que la interacción con Cuba está en nuestro interés y podrá mejorar la vida del pueblo cubano”, agregó.

    Obama trabajó para establecer varios cambios a la política hacia Cuba durante su administración; dentro de los cambios más significativos estuvo la derogación de la política «Pies secos, pies mojados», abrió los viajes hacia el país caribeño, restableció relaciones diplomáticas y relajó las restricciones para hacer negocios en la isla.

    La política de «Pies secos, pies mojados» permitía el ingreso de inmigrantes provenientes de Cuba solo si habían pisado la costa estadounidense. El Gobierno de Obama la derogó por petición del régimen cubano en el marco de las negociaciones con la isla.

    La mayoría de estas medidas de Obama solo dejaron evidencia del enriquecimiento de los militares en Cuba y de la tiranía, mientras que los cubanos en la isla eran cada vez más reprimidos. Nunca vieron los beneficios del fin del embargo que buscaba Mayorkas durante el Gobierno de Obama.

    TOMADO DE elamerican.com CON FECHA 24 NOV.2020
    00000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000

    La extrema izquierda: ‘ventana táctica’ y ‘sondeos lentos’ por el poder
    Chávez jugó pues dentro de la democracia representativa para trabarla, mientras a la par aceitaba una conveniente «democracia participativa»

    BY
    ESCRITOR INVITADO
    NOVIEMBRE 24, 2020
    4 MINUTE READ
    Por Miguel Lagos:

    El castrismo y el chavismo han sido unos verdaderos innovadores de la política contenciosa y de la «tiranología».

    Ante los ingenuos y los cómplices intercalaron con habilidad —entre muchos otros factores— «diálogos», «negociaciones» y violencia. Así, se volvieron inamovibles de los tronos que ostentan.

    Sus aprendices, sus seguidores de la extrema izquierda dispersos en distintos países del continente, van tanteando cómo replicar a sus maestros para llegar a controlar instituciones y poderes estatales omnímodos vía la ruta electoral de las democracias bobas e inadvertidas. El manual es copioso.

    Hugo Chávez dejó el poder en 2013 no por voluntad propia como es sabido, sino por un azar del destino. Y quizá, de seguir con vida, habría llevado a su máxima intensidad la escala de conflictos internos y externos que obran hoy en torno al problema venezolano. Un problema que dejó de ser, desde hace mucho tiempo, solo de los venezolanos.

    Chávez siempre lo dijo: lo suyo —y de sus asociados— era un proyecto de poder de largo alcance. Una operación política e ideológica que tenía como estrategia de fondo un proceso revolucionario de base cívicomilitar.

    Tras haber fracasado en hacerse de la conducción del país por la vía armada y violenta, apostó por la «ventana táctica» (1997). Es decir, avanzar dentro del terreno «burgués» de la democracia representativa y electoral. Así, vía el voto popular y el audaz recalentamiento de los antagonismos, de las tensiones y la conflictividad social, llegó al Palacio de Miraflores en 1999. Bingo.

    No fue la toma del poder, fue la inicial toma del Gobierno lo que obtuvo Chávez. El poder real lo daría después la aplicación dosificada de los principios revolucionarios «bolivarianos» dentro de la democracia políticamente libre, pero inadvertida.

    En paralelo, y en el tablero de ajedrez económico, las sorpresas no tardarían. El candidato y futuro dictador aseguraba que respetaría las precarias libertades económicas y la propiedad privada. Ya en el trono, el socialismo económico marxista fue montando su pesada infraestructura.

    La libertad de expresión y de prensa fueron también sus primeras víctimas. Los derechos humanos, ni qué decir.

    No debe olvidarse entonces: la estrategia política general fue siempre la revolución cívicomilitar armada (los violentos «colectivos» civiles motorizados y armados también apuntaron después en esa dirección de amedrentamiento político y social). Lo demás, incluyendo la apuesta electoral, fueron movimientos puramente tácticos.

    Una revolución en la que soltar el poder resultaba siendo una seria contradicción, empezaba a consolidarse. Y con no menores aliados internos y externos.

    Chávez jugó pues dentro de la democracia representativa para trabarla, mientras a la par aceitaba una conveniente «democracia participativa» (como indicaban las recetas de Heinz Dieterich y la «posdemocracia» de Norberto Ceresole) en la que se eliminaban progresivamente a las instituciones y a los actores intermedios legítimos y disidentes.

    Él, Hugo, ejercía los «dictados directos» de un sector de la población que extasiada aplaudía y hasta lloraba al oírlo hablar. Era la encarnación viva del populismo socialista en acción. Hoy pueden verse los resultados.

    Así pues, poco a poco, vía sondeos lentos, el «Chávez revolucionario» fue avanzando, liquidando al «Chávez presidente» de la democracia representativa. Era el «Chávez versus Chávez», que muy bien describió —y advirtió— el desaparecido periodista y analista político Alberto Garrido hace ya diecisiete años.

    Extrema izquierda
    El actual dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, frente a un cuadro conmemorativo de también dictador de izquierda, ya fallecido, Hugo Chávez. (YouTube)
    Hoy que Rusia e Irán (y una China calculadamente silenciosa con el tema) intervienen cada vez más directa y abiertamente respaldando al régimen criminal con poder político, la idea de que los cabecillas suelten la rueda de timón del barco venezolano por voluntad propia tiende a ser cada vez más una ficción. «Salvo el poder todo es ilusión», sentenciaba una vieja frase prodictatorial.

    El chavismo no es solo un simple o tradicional régimen despótico de signo político. Es un proyecto conectado con oscuras redes criminales de dimensión transnacional. Un proyecto de poder de largo alcance que no solo se fortaleció sobre la base de un proceso revolucionario e ideológico, sino que además, en ese andar, llegó a establecer colaboraciones tácticas y reales vínculos estratégicos tanto con el narcotráfico como con el terrorismo internacional. Un poder realmente letal.

    Con infiltración y constante asesoramiento castrista de orden ideológico y político, la lógica criminal y delictiva del poder fue también encontrando asidero.

    Hace no mucho Maduro —y Diosdado mucho antes—, el sucesor a dedo de Chávez (su continuador lógico y no un proyecto «distinto» al chavismo primigenio) amenazó que él solo saldrá muerto de la usurpada presidencia. Que el socialismo del siglo XXI no dejará el poder en Venezuela.

    El mismo Alberto Garrido resaltó en 2003 —cuando una inmensa mayoría subestimaba los peligros— algo que Chávez siempre advertía: «La revolución bolivariana jamás dejará el poder». Dijo que hasta tenían derecho a «exportar su modelo», como efectivamente ocurrió de forma ecualizada ahí donde buscó instalarse.

    Hoy que el alcance del conflicto de contornos políticos y criminales se ha expandido y las remarcadas líneas divisorias muestran con mayor nitidez a sus efectivos soportes externos, Maduro y asociados le siguen apostando al mismo esquema irreversible.

    Miguel Lagos es analista político y columnista focalizado en temas de riesgo y conflictos políticos, radicalización y extremismo político violento. @_mlagos_.

    TOMADO DE elamerican.com CON FECHA 24 NOV. 2020

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*