La fascinante ascensión del «pajifismo» opositor cubano

Por Carlos Carballido.

El Pacheco, uno de los voyeristas más famosos de Marianao allá por la década de 1980, decía que la masturbación era mejor que tener novia porque en el acto «pecaminoso» podía fantasear hasta con la mujer más bella del mundo aunque, reconocía, a veces hay que ponerle demasiada mente para consumar el fin.

Parece que la filosofía del pintoresco marianense es la misma con la que actúa la nueva y reciclada disidencia cubana, es decir, en cada una de sus actuaciones, ahora devenida vulgares y barrioteras, todos imaginan que de algún modo lograrán la libertad de los cubanos. Una libertad onírica que imaginan, como las mujeres de Pacheco, pero que no tienen la más mínima idea de cómo lograrla de manera palpable.

Lo triste es que esa especie enferma del síndrome del pajuzo -contagioso también en una gran cantidad de exiliados cubanos que los aplauden y magnifican- el resultado por muy orgásmico que sea, jamás llegará a materializarse en la práctica. Entonces estos opositores «pajifistas» terminan haciendo lo que ya sabemos: un servicio indirecto y muy provechoso para solidificar las bases de la tiranía castrista que ya se extienden por más de medio siglo.

Una vez tras otra los hemos visto desfilar en la palestra política a ambos lados del charco caribeño, fabricando figuras hasta el cansancio para crear un metalenguaje que termina eliminando cualquier intento de sublevaciones o protestas sociales dentro de la isla que pudieran ser la única solución viable pero que insistentemente se niegan a validar.

A lo largo de la historia universal, todo cambio social real ha sido posible solamente mediante las revueltas populares, movimientos sociales no pacifistas y por supuesto la insubordinación de las masas, bien sea por cansancio político o por desesperación social y económica. Hasta con Mahatma Ghandi hubo que poner muertos, pero estos opositores insulares tiemblan cuando imaginan un panorama semejante.

En el caso cubano, escenario donde están y existen todas las premisas históricas para  esa chispa socialógicamente necesaria, resulta que  siempre es apagada por actores políticos de una oposición de terciopelo que, o bien se encarga de silenciar a aquellas voces que al menos intentan una denuncia internacional sobre la base de proyectos que obliguen a los Castros a salir del poder  o,  sencillamente,  ridiculizan todo intento de oposición seria con performances mediáticos que tienen un interés muy mediático pero que evitan contradecir al desgobierno de La Habana.

Este modo de actuar se ha estado repitiendo por más de 6 décadas. Tal y como si fuese un guión muy bien calculado que al final rompe contra toda lógica posible. En ese lapso hemos visto de todo. Desde Internet sin internet, según decía Yoani Sánchez, periódicos online en una isla con velocidades de conexión paupérrimas, twitazos y hasta proyectos culturales y canciones que, según el comercial repetido por los medios, «hicieron temblar a la Tiranía». Esa letanía, como guión aprendido, pasa de mano en mano y de actores en actores que ahora se vuelven especie de vedettes de las redes sociales con discursos tan fatuos y contradictorios como denunciar las colas del pollo, enfermedades por insectos, o la ausencia generalizada de productos como si el Periodo Especial de principios de los 90 no hubiera existido. Desde el Gato de Cuba (la nueva sensación mediática que a todas luces repite lo que sus sponsors le dictan y que no oculta su admiración a Fidel Castro llamándolo «Papi») así como también Pedrito el Paquetero y hasta los Influencers miameros, caen todos en la misma trampa o quizás ellos mismos sean la trampa en la que caen sus seguidores de las redes. Una trampa resbaladiza que sabemos todos quiénes las confeccionan tras bambalinas desde 1959.

Ahora, la actuación de turno son la resurrección de las huelgas de hambre en las que sus protagonistas dicen poner en peligro sus vidas, pero ilógicamente nadie cuestiona que, si van a morir… ¿por qué no enfrentarse directamente a una tiranía e intentar detonar la chispa para que los cubanos salgan a protestar masivamente y en un bloque que obligue a la Tiranía a retirarse del poder? En esa ausencia de lógica morir está bien dejando supuestamente de comer, pero hacerlo de otra forma va contra el discurso y al final se evita a toda costa. Lo que es más aberrante no es la huelga en sí, sino que al final todos la abandonan sin lograr el objetivo por el cual la iniciaron y con semejantes aspavientos quién puede tomarnos en serio en la arena internacional. Y no hablo aquí del mártir Orlando Zapata Tamayo que cumplió su palabra tras 86 días de inanición en mazmorras cubanas y demostró ante el mundo la indolencia de un sistema castrocomunista como el de La Habana. No. Hablo de estos nuevos comediantes que utilizan un recurso manido sólo para recibir más likes en sus redes sociales o aumentar sus mecenas en las redes. Y si de apuestas hablamos, aseguro que José Daniel Ferrer, de la UNPCU, luego de un tiempo de publicidad pasiva en medios miameros levantará la huelga de hambre por respeto al ¿exilio?  Ese Déjà vu ya lo he experimentado cientos de veces.

En el otro lado del charco, el show tampoco se queda muy rezagado.  Ese «pajifismo» se potencia cada vez más dándole credibilidad a todas esas malas actuaciones teatreras que entretienen a la opinión pública pero que no tiene para nada ninguna sustentación lógica para estimular cambios sociales en la isla. Y en esa legión suben al carro de la verborrea barata y el farandulerismo político desde Otalola hasta el ahora mediático Cabo Malanga y todos sus lamezuelas que llegan incluso a ofender nuestra inteligencia cuando apuestan por esta nueva disidencia «marginal» porque la intelectual no ha dado resultado. Así de simplista se torna el asunto de la posible libertad del cubano.

Es un sin vivir que cada vez me convence que lo mejor que hicimos muchos cubanos fue irnos de la isla donde la lógica no existe ni en su propia pseudodisidencia. Cuando escucho que a aquello le quedan 62 mil milenios, créame, amigo lector, que estoy convencido de que no se equivocan.

Carlos Carballido es periodista y Vicedirector de ZoePost.

 

 

 

 

9 Comments

  1. Félix Antonio Rojas G

    Grandioso L 🇨🇺 L…

  2. Pingback: La fascinante ascensión del «pajifismo» opositor cubano – – Zoé Valdés

  3. Asi mismo es, como lo escribe este senhor. Pobre Cuba, debe estar loca por ver si se hunde en el mar de una vez y por todas.

  4. howard

    Que maravilla de articulo, ya salio en el exilio el muñecon de carnaval Carlos Otero a pedirle a Ferrer que levante su huelga de hambre, muy pronto saldra otro mas a pedirlo, puede que sea su tocayo el enano carlucho o bien su colega de trabajo que pretende que cada cubano compre cuatro vacunas y se las donemos a la dictadura, si porque cada cubano debe saber tirar y tirar bien, y Ferrer dira bueno si ustedes me lo piden con dos que se quieran basta y a comer se ha dicho carne frita y pure de malanga , muy buena esta despues de estar tantos dias sin comer pero de esto debe saber mas que yo Eliecer, el cabo.

  5. Marlene Rodriguez

    Qué artículo más certero. Genial. Nos hacia falta un ZoeZpost.

  6. Oyeme Zoe. Por qué no te montas en una lancha y vienes con tus compinches a hacer la revolución.

  7. Zoe Valdes

    Cuando des la cara y me mandes la lancha yo voy.

  8. Wilfredo Ramos

    Muy cierto que con huelgas de hambre programadas con reloj no resolverán nada. Si tan decidís están a “morir” por la libertad de Cuba, por qué no ponen el muerto dando el pecho y enfrentándose directamente a los represores?
    Circo..sin pan!

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