Kathleen Depoorter, Diputada General belga se pronuncia contra el régimen castrista y a favor de la libertad

Kathleen Depoorter, Diputada General belga del partido NVA

Por Redacción ZoePost.

La Asociación BelgoCuba Cubanos Libres de Bélgica y su líder Léo Juvier-Hendrickx envían esta información.

«BelgoCuba: Cubanos Libres de Bélgica agradece la valentía de la diputada federal Belga del partido NVA, Nueva Alianza Flamenca,  Kathleen por escribir una carta abierta a la prensa Europea en defensa del pueblo cubano y a favor de nuestra libertad! Nos sentimos por primera vez respaldado por un partido con tan gran influencia en la región flamenca de Bélgica. Miramos hacia el futuro con anhelo y esperanza»

-Léo Juvier-Hendrickx

A continuación la carta completa emitida por la diputada:

BRUSELAS – Tras más de 62 años de opresión por parte del régimen comunista de los Castro, el grito cubano de libertad es más fuerte que nunca. En todo el país, los manifestantes salen pacíficamente a la calle con el objetivo de conseguir una vida mejor. El régimen ya está respondiendo con firmeza y enviando tropas de choque para atacar y detener a los manifestantes. La opresión ha vuelto, pero en realidad nunca se fue.

Sol, mar y opresión.

Durante más de seis décadas, el régimen castrista ha negado al pueblo cubano las necesidades más básicas, ha violado los derechos humanos y ha prohibido todo tipo de libertades. En la isla, los cubanos deben tener cuidado con quién hablan y de qué hablan, porque la vida está estrictamente vigilada por los servicios de seguridad. Las críticas al gobierno no están permitidas y pueden resultar hasta en una pena de prisión. Según el Informe de Derechos Humanos 2020 del Ministerio de Asuntos Exteriores de Estados Unidos tanto que según las publicaciones de Amnestiá Internacional, los asesinatos ilegales, las detenciones arbitrarias, las desapariciones forzadas y la tortura se producen con regularidad.

La situación económica de la isla es históricamente preocupante. El régimen se negó a cambiar de economía tras el colapso de la Unión Soviética, lo que provocó represalias estadounidenses. La política interna, comunista, también hace casi imposible el emprendimiento. Las empresas, incluidos los supermercados y restaurantes, no pueden pedir créditos bancarios ni importar productos. El COVID-19 también ha golpeado duramente a los comunistas, y la economía cubana se ha visto afectada. Hay escasez de alimentos, no hay inversiones ni puestos de trabajo, la electricidad se estropea regularmente y la calidad de vida en general se reduce notablemente.

El régimen culpa a todo tipo de injerencias extranjeras y promete reformas para mejorar la calidad de vida. Pero al mismo tiempo, se niega a abandonar el modelo castrista y a reconocer que la «gloriosa» revolución ha fracasado.

Protestas

Desde el 11 de julio, el pueblo cubano se ha manifestado pacíficamente en más de 50 ciudades por más democracia y una vida mejor. Y al igual que el ex presidente Castro en 1994, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel intentó traer la paz saliendo personalmente a la calle y hablando con los manifestantes. En ese momento, el presidente Castro fue recibido como un héroe, pero el presidente Díaz-Canel fue regañado.

La respuesta del régimen a las protestas ha sido el envío de tropas, incluidas las llamadas Brigadas de Respuesta Rápida y militantes del Partido Comunista armados con porras y armas de fuego.  Los manifestantes fueron atacados a tiros, detenidos y torturados. También se cerró completamente el acceso a Internet, lo que imposibilitó la comunicación entre los manifestantes.

También es extraño que el presidente Díaz-Canel, en un discurso televisado, llamara a sus partidarios a atacar a los manifestantes, afirmando que «se ha dado la orden de luchar»… y esto mientras las manifestaciones eran pacíficas. «Por encima de nuestros cadáveres», dijo. Y también: «Estamos preparados para todo». El tono polarizador del discurso refleja la desesperación de la dictadura más antigua de América Latina por mantenerse en el poder. La voz de Castro no puede seguir alimentando el régimen del miedo. En su inauguración, Díaz-Canel dejó una pequeña apertura a las actividades comerciales no estatales. Su voz se convirtió en la voz de la esperanza para muchos cubanos, pero ahora resulta que no era más que un eco de Castro.

Libertad

A pesar de la tendencia pacífica y prodemocrática de la protesta, en la que los manifestantes gritan «Patria y Vida», el régimen ya ha «desaparecido» a más de 700 manifestantes, entre ellos prominentes miembros de la oposición como José Daniel Ferrer o Luis Manuel Otero. Sabemos hasta dónde se atreven a llegar los regímenes autoritarios, pero aquí ni siquiera los manifestantes menores de edad están a salvo de las acciones cobardes del régimen.  Se están organizando juicios en masa de quienes se atrevieron a salir a las calles. Por lo tanto, no es de extrañar que estos procedimientos conduzcan a condenas rápidas, y ello sin posibilidad de recurso.

Es posible que nunca sepamos el número exacto de muertes, detenciones y desapariciones. Algunos países ya han pedido la liberación de los manifestantes detenidos e insisten en respetar el derecho a la protesta. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos también pidió la liberación inmediata de los periodistas y manifestantes detenidos. Sin embargo, ya está claro que el régimen prestará poca o ninguna atención a los distintos pedidos.

En nuestro país, Bélgica, y en Europa no se oye ni se lee casi nada sobre el tema. La prensa prefiere escribir sobre Covid y los políticos prefieren sus vacaciones de verano a los cubanos, que dan la voz de alarma tras años de opresión. Los cubanos no aparecen en los titulares de los periódicos y no hay declaraciones políticas de jefes de gobierno o ministros de exteriores. La diplomacia española, acosada por los movimientos de extrema izquierda, llama a la calma.  El gobierno belga de socialistas, liberales, démocratas cristianos y verdes se mantiene firme en esta línea. ¿O es que el ascendente éxito de los comunistas valones influye en ello?  Una señal belga de presión política para acabar con la locura comunista en Cuba, que se prolonga desde 1959, sería seguramente aceptable si pudiera dar un impulso al giro hacia un proceso democrático sostenible para los cubanos.

«Libertad», como la gritan los cubanos en sus marchas de protesta, sólo es posible, en mi opinión, mediante la autodeterminación democrática de la gente. Por ello, este giro hacia la democracia merece el apoyo internacional.

¡Es la hora de la Libertad!

Carta abierta emitida por Kathleen Depoorter, Diputada Federal del partido NVA.

 

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