INFORME ECONÓMICO. La confianza del consumidor estadounidense está en sus peores números desde 1980 

 

Por Carlos Carballido.

La confianza del consumidor estadounidense continúa en sus peores números desde 1980 debido a que la economía nacional atraviesa un limbo inflacionario con señales muy negativas que están afectando el optimismo y las finanzas personales de la población en las clases medias y de menor poder adquisitivo.

Un informe de la Universidad de Michigan (Consúltelo aquí) reveló que tras la caída estrepitosa en el mes de agosto de un 70 por ciento, en lo que va de septiembre debió subir dos puntos debido a que la economía se está abriendo al eliminarse paulatinamente las restricciones de la Pandemia, sin embargo, solo se registra un casi imperceptible 0.8 de aumento de la confianza, muchísimo menos de los esperado.

Para poner los datos en contexto, en el mismo periodo del 2020 cuando a penas salíamos de las restricciones del Covid-19, la confianza del consumidor rondaba el 80,4, es decir un 11,7 por ciento más que en la actualidad.

Desde inicios de este mes de septiembre dos de los componentes principales de la confianza del consumidor norteamericano (la compra de casas y vehículos) disminuyeron además de que las actitudes de compra de bienes duraderos para el hogar cayeron a un mínimo alcanzado solo una vez antes en 1980, y las perspectivas económicas a largo plazo se desplomaron a un mínimo durante la última década.

La reacción de los consumidores tuvo que ver, inicialmente, con una percepción de que la inflación sería transitoria y que los precios se estabilizarían para fines de este año y que, incluso, podrían caer para las fiestas decembrinas.  Pero esta percepción ha durado poco debido a que comienzan a escasear ciertos productos y varias empresas y el propio gobierno ha advertido de comprar los regalos navideños ahora porque no hay garantías de poder hacerlo para diciembre próximo.

El informe advierte que si los consumidores se convencen de que la inflación está aquí para quedarse o que aumentará aún más, lo cual parece ser un hecho, la percepción popular cambiaría peligrosamente y el índice de confianza caería en un abismo.

En economías de libre mercado, la confianza del consumidor es clave porque al aumentar se estimula el consumo y con ello la producción de bienes y servicios para satisfacer la demanda creciente. Determina la buena salud económica de un país y estimula la inversión para potenciar el crecimiento. Pero si esa confianza cae debido a la percepción de que la realidad económica va por mal camino, bien sea por la inflación, por el exceso de circulante o porque comienzan a escasear productos de primer orden, entonces los consumidores tienden a ahorrar más y gastar menos, trayendo como resultado contracciones en la Economía Nacional. Y esto ultimo es lo que estamos viendo.

 

Carlos Carballido es periodista y Vicedirector de Zoepost.

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