EDITO

Hibris

Por Zoé Valdés.

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Admito que todo quedó muy bonito, como si España volviera a ser la España imperial que fue, y como si los protagonistas estuvieran a la altura de los personajes de los cuadros del Museo que visitaban. ¿Qué visitaban? No, que pisaron con sus zapatos caros de marcas, y donde comieron a reventar, y se rieron de lo lindo, a mandíbulas batientes, como si tal pareciera que la guerra que tanto nos afecta no existiera.

Sólo uno entre ellos visitó el Museo del Prado, Boris Johnson (https://fr.wikipedia.org/wiki/Boris_Johnson). Normal, es el único graduado en Oxford de Letras Clásicas y Filosofía, habla siete lenguas, contando el griego clásico y el latín. Mientras Boris contemplaba extasiado una obra de Tiziano, «Carlos V en la batalla de Mühlberg», el presidente norteamericano Joe Biden (ojo: no Trump, no, Biden) daba la espalda a Las Meninas de Velázquez para fijar su atención y divertirse quizás con un meme en su teléfono móvil.

Una amiga me comenta: “Es la diferencia entre Europa y Estados Unidos”. No estoy de acuerdo, Estados Unidos ha dado grandes escritores y artistas, mejores mecenas cultivados y amantes del buen arte. Más bien es la diferencia entre un hombre culto y un abogaducho que no hizo más que chupar de la política sin aportar nada que valga la pena, que llegó a la presidencia mediante fraude y que no sirve más que para marioneta de los que de verdad gobiernan en ese país. Hasta una chuleta tuvo que usar en una de sus intervenciones en la Cumbre de la OTAN, si no echara mano del papel no sabría ni donde estaba parado.

Eso sí, de echar mano, Joe Biden conoce y mucho, sobre todo cuando tiene “meninas” de carne y hueso cercanas. Por echar mano puso a la Reina Letizia en una situación bastante incómoda, cuando en el Palacio Real le atrapó las manos y no se las soltaba. Más tarde, en el Museo del Prado sobó cuanto pudo la espalda roja de la roja mujer de Sánchez. Que por sobar no quede, tanto manoseó a Begoña, que la mano recorrió hasta más debajo de la espalda. Sin embargo, Sánchez, allí presente, fingió como que no se enteraba, ella tampoco, ella más bien también los abrazó a los dos, rodeándoles las cinturas a ambos, y así la vida: esa es la foto que ha dado la vuelta al mundo con sus correspondientes memes.

Sí, todo muy bonito, el Museo del Prado, el banquete del antitrumpista y probidenista y proobamista cocinero José Andrés -ahora hasta para echar un huevo en un plato hay que ser de ultraizquierdas-… El tan cansino Guernica, en lugar del cuadro de las lanzas en El Retiro: Las lanzas o La rendición de Breda (Diego Velázquez, h. 1635). U otro de lanzas, La Battaglia de San Romano (1438), de Paolo Ucello. ¿No fue de esas dos obras que Picasso hurtó para su Guernika, que ni iba a llamarse Guernika ni tampoco iba a tratar de Guernika ni la cabeza de un guanajo? Ah, pero es que los políticos no son lo que eran antes, en época de Churchill, ni la época ni el arte son lo que fueron, todo ha ido en franco desmadre, barranca abajo y sin frenos.

Todo muy bonito, sí, aunque forzado, con esas primeras damas soñolientas y aburridas y un primer “damo” lo mismo, ¡Macron paseando por Madrid, lo que no hace por París ni de juego!

España peor que nunca, el mundo peor que nunca, una guerra de por medio, y ellos celebrando nada más y nada menos que a la OTAN. ¿Qué celebran, la incapacidad de la Unión Europea para crear su propia OTAN con sus ejércitos y su armamento propio? ¿Por qué hacen caso omiso de Irán, China, Castro, Maduro, y el resto…?

¿Qué carajo celebran en medio del hambre, la escasez, la subida imparable de los precios, la recesión próxima en Estados Unidos y en Europa? ¿Qué hacen las nietas de Biden acompañando al presidente en un viaje de estado, quién paga todo ese despilfarro de estos buenos para nada? ¿Quién le dijo a Jill Biden que ella es doctora, doctora de qué? En fin, no el mar, ni la mer, sino la merde

Un museo es un museo, no un salón de fiestas, ni de recepciones, y mucho menos para celebrar banquetes. El arte no es ningún plato fuerte de los actuales, de esos que se degusta sin saber lo que se mastica mientras se elogia de manera hipócrita el patético diseño. El arte no adorna a quienes nada tienen en la cabeza, el arte por el contrario interpela a los inútiles de mente y de pensamiento.

Celebrar en un museo haciendo uso de lo que no tienes y de lo que no sabes, de lo que no es tuyo, es soberbia, es cometer Hibris. Los griegos definieron muy bien la hibris, que era la principal falta en esa civilización que desconocía el concepto de pecado: “La hibris o hybris (en griego antiguo ϐρις hýbris) es un concepto griego que puede traducirse como ‘desmesura’ y que en la actualidad alude a un orgullo o confianza en sí mismo muy exagerada, resultando a menudo en merecido castigo. En la Antigua Grecia aludía a un desprecio temerario hacia el espacio personal ajeno unido a la falta de control sobre los propios impulsos, siendo un sentimiento violento inspirado por las pasiones exageradas, consideradas enfermedades por su carácter irracional y desequilibrado, y más concretamente por Ate (la furia o el orgullo). Como reza el famoso proverbio antiguo, erróneamente atribuido a Eurípides: «Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco… La concepción de la hibris como falta determina la moral griega como una moral de la mesura, la moderación y la sobriedad, obedeciendo al proverbio pan metron, que significa literalmente ‘la medida en todas las cosas’, o mejor aún ‘nunca demasiado’ o ‘siempre bastante’. El hombre debe seguir siendo consciente de su lugar en el universo, es decir, a la vez de su posición social en una sociedad jerarquizada y de su mortalidad ante los inmortales dioses.”

 Pedro Sánchez no sólo no tiene ni idea de su medida en el universo, sino que él se cree el universo. Su enorme soberbia abruma de manera apabullante, su ambición por ir siempre por encima del Rey y de la monarquía le magnifican un tremebundo orgullo que sólo lo hará caer de manera estrepitosa, o lo volverá loco, si no es que lo esté ya. Aunque, INDRA mediante, pudiera reimponerse con una jugada tramposa y sumamente dañina para la democracia, y apostar por quedarse en el poder de por vida, convirtiendo a España en una republiqueta bananera en el peor estilo castrista. Total, si ya Estados Unidos lo es.

Zoé Valdés. Escritora y artista cubana e hispano-francesa. Nacida en La Habana, Cuba, 1959. Caballero de las Artes y Letras en Francia, Medalla Vérmeil de la Ciudad de París. Fundadora de ZoePost.com y de Fundación Libertad de Prensa. Fundadora y Voz Delegada del MRLM. Ha recibido numerosos reconocimientos literarios y por su defensa de los Derechos Humanos.

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