Flight AA 1908

Por Denis Fortun.

 

Es martes, noche del 12 de enero, y el piloto todavía está en shock mientras le cuenta a un grupo de oficiales de Inmigración lo sucedido. Con el primer temblor, asegura aún nervioso, la torre de control se vino abajo y se pierde la comunicación. La nave se mueve, salta, todos están aterrados. El piloto llama por su celular a Dallas, la única forma posible que tiene en ese momento para recibir instrucciones. La orden que le dan es precisa: “¡Tienes que irte cuanto antes, viene un segundo sismo y será mucho más fuerte!”. El piloto responde que quedan demasiados pasajeros por abordar, apenas son cuarenta y nueve los que están dentro del AA 1908. Dallas se mantiene firme, hay que moverse rápido, sin titubeos. Si continúan en tierra, se parte el avión en dos. “¡Tú eres responsable sólo por los que están a bordo!”.

Más de doscientas personas esperan en el puente de abordaje. El piloto y las aeromozas obedecen y emprenden la maniobra de despegue. Algunos en tierra, al descubrir que están cerrando la puerta del puente, logran escaparse del chequeo. Golpean, gritan, exigen… Desde el aire se ve el segundo temblor, más fuerte, tal y como pronosticaron en Dallas. Los pasajeros del 1908 se levantan de sus asientos, piden desconsoladamente regresar para recoger a los suyos, lloran, suplican, muy poco puede hacerse para calmarlos. En Miami, más tarde, igualmente hay pánico. Los haitianos de aquí tratan de hacer contacto con sus familiares allá, y no lo logran. Es demasiado tarde.

Es martes, noche del 12 de enero del 2010, más de doscientas maletas se despachan en la aduana del Miami International Airport sin que la mayoría de sus dueños las reclamen. Muchos no lo harán jamás.

 

Denis Fortun es poeta y escritor.

One Comment

  1. Heidys Yepe

    Que triste. Lo recuerdo bien. Muy conmovedora historia

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