Fin de Año -Patriotismo y nostalgia-

Por Manuel C. Díaz.

Entre los principales símbolos de la identidad nacional de los pueblos, como las banderas, los escudos y los himnos, son estos últimos los que más arraigados están en la conciencia colectiva de los pueblos. ¿Quién no se estremece, sobre todo en épocas de grandes tragedias nacionales, al escucharlos? Y es que la música, en cualquiera de sus manifestaciones, es capaz de transmitir fuertes emociones. En el caso de los himnos es comprensible entonces que provoquen, por el tono épico de sus letras y la marcialidad de sus compases, un sentimiento de profundo patriotismo.

El himno nacional cubano, por ejemplo, aquel que cantábamos en la escuela en el acto cívico de los viernes y que, como todos sabemos fue compuesto por Pedro (Perucho) Figueredo en 1868, todavía nos hace llorar. Sobre todo, cuando lo escuchábamos en los eventos patrióticos que en los primeros años de exilio celebraban nuestras organizaciones.

Y también, aunque hoy resulte difícil creerlo, cuando lo escuchábamos en algunos de nuestros hogares a las doce de la noche del 31 de diciembre.

Sin embargo, ya nadie lo canta; al menos con la frecuencia y la intención de aquellos tiempos. Ni siquiera cantamos la canción Cuando salí de Cuba, de Luis Aguilé, que era casi nuestro segundo himno nacional. Y mucho menos -con el trapicheo de los viajes a la isla- nos abrazamos a las doce de la noche mientras decimos, con la voz quebrada por la emoción, aquello de: «El año que viene estamos en Cuba».

Los tiempos han cambiado y el exilio cubano también. Este 31 de diciembre creo que las celebraciones serán distintas. Al menos en mi hogar. En realidad, ya hace tiempo que son diferentes. No se canta el himno nacional y nadie, desde que murieron mis padres, se abraza repitiendo… Next year in Cuba.

De lo que sí estoy seguro es de que esta noche, cuando se estén contando los segundos que nos separan del año 2021 y los compases del tradicional Auld Lang Syne comiencen a sonar, yo estaré tarareando en voz baja las estrofas de esta ya vieja canción: «Cuando salí de Cuba/ dejé mi vida dejé mi amor/ cuando salí de Cuba/ dejé enterrado mi corazón«.  

 

Manuel C. Díaz es escritor y crítico literario.

Guillermo Portabales:

Luis Aguilé:

 

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