Relato Político

Esquela Luctuosa

Enchanted América

Por Ulises Fidalgo.

Hace más de un mes que fueron las elecciones, y aprovechando el permiso que le dieron a los muertos para salir, el personaje Rip Van Winkle, de Washington Irving, vino a Cleveland. En rigor Rip Van Winkle no había muerto, sino que estuvo durmiendo su segundo sueño. De todos modos, este año se despertó para venir a votar. Camino a las urnas se encontró con Walter Mitty. Aunque Walter Mitty es de Columbus, y Rip Van Winkle es de New York, o New Amsterdam, según lo atrape la vigilia, ambos pudieron venir a votar a Cleveland. Pero no es casualidad. Simplemente fueron a votar a muchos lugares de USA a la vez. Alguna ventaja tiene que tener ser inmaterial.

En un momento de la conversación Rip Van Winkle dijo que el vivía en Wall Street. Usó el verbo vivir, aunque en mi opinión no es el más apropiado para ser utilizado por un votante fantasma. Walter Mitty se acordó de que la directora de ZoePost también era de la Calle Muralla. Aquello le provocó culpa. Hace meses le debe una respuesta y no se atreve a escribirle. Es tímido y no le gusta mucho dejarse ver. Rip Van Winkle comprende muy bien esa situación. Son bastante parecidos ellos. De hecho, a los dos los leí en la misma colección de cuentos americanos, y durante décadas los confundí. Ambos tienen una vida familiar muy complicada, y los dos se escapan hacia sus propios mundos. Walter Mitty se refugia en su vida secreta, mientras Rip Van Winkle se duerme explícitamente. Ambos se comprenden. Rip Van Winkle se sintió en la obligación de aconsejar a su ya eterno (eviterno) amigo, para que por fin resolviera el problema de la carta a ZoePost. Pensó que tal vez Walter Mitty podría acudir al anónimo para soslayar la timidez. En ese momento Walter Mitty se percató de que hacía tiempo que no leía nada firmado cómo anónimo. Sintió pena. Ambos vinieron a visitarme a mi casa en la noche de las elecciones para entregarme esta esquela por si podía publicarse en ZoePost.

Ciertamente es un día triste. Al menos sí lo es para mí.  Acabo de enterarme de que el autor de obras como el Cantar del Mío Cid o el de Lazarillo de Tormes ha muerto. No es justo. Un magnífico escritor como ese no debe morir. Al menos queda el consuelo de que su obra vivirá para siempre en los almacenes de las librerías, junto a los libros que nadie compra, pero que no se desechan porque son clásicos. Es cierto que como persona era algo misógino; pero eso era sólo producto de su conocida y aceptada misantropía (la misantropía es menos grave que la misoginia porque respeta las cuotas de equal opportunities). También sus padres tuvieron cierta responsabilidad en su actitud escurridiza. Ellos fueron quienes le colocaron ese nombre tan vergonzoso. Anó Nimo. El masculino de Ana no es muy común en el idioma español y en ocasiones puede resultar un tanto ridículo. Por eso decidió escribir en árabe “Las Mil y Una Noches“. Tengo entendido que Aná significa ‘Yo’ en algunas lenguas semitas, y por tanto su masculino puede ser más aceptado. Era una persona ciertamente egoísta y bastante fantoche. No tengo pruebas para decirlo, pero lo intuyo porque todos los escritores lo son. Sin embargo, algo positivo tengo que decir en favor de su complicada personalidad. A pesar de su arrogancia, era bastante humilde. No aparece ninguna obra registrada a su nombre en los archivos de derechos de autor. En particular, yo me he percatado de su muerte porque hace tiempo no se publica nada con su firma. Es verdad que alguna literatura reciente parece creada por el mismísimo Ano, pero las obras están firmadas por otros.

P.S. No hay evidencias de que Anónimo haya votado en las pasadas elecciones, aunque sí lo hizo.

 

Ulises Fidalgo es Profesor de Matemáticas de Case Western Reserve University.

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