Ella se llamaba Sarah Halimi

Por Zoé Valdés.

Nada se ha concluido, pero casi.

Sucedió en la madrugada del 4 de abril del 2017. Ella se llamaba Sarah Halimi, judía ortodoxa de 65 años, madre de tres hijos, abuela, doctora y directora de una maternal, jubilada.

Aquella madrugada fue sorprendida en su sueño por un vecino musulmán Kobili Traoré, que muy acalorado tras una disputa, cruzó de un balcón a otro y penetró en el dormitorio de la mujer.

El hombre de 27 años de inmediato golpeó salvajemente a Sarah Halimi con un antiguo teléfono, la arrastró hacia el balcón (la vecina de enfrente lo vio todo y avisó a la policía).

En el balcón Traoré la acribilló a golpes con una «bestialidad encarnizada». La insultó, tratándola de «cochina», de «puta», de «lo vas a pagar» una decena de veces, mientras gritaba «Allahu Akbar!«; vociferó también souras del Corán, despertando al resto de los vecinos del inmueble.

Madame Halimi perdió el conocimiento, Traoré entonces la lanzó desde el balcón mientras volvía a vocear: ¡He matado al Sheitán! Sheitán en árabe quiere decir demonio.

En el patio del inmueble agonizaba Sarah Halimi. Su calvario duró 23 minutos.

Después Traoré se inventará toda suerte de versiones, ninguna creíble puesto que hubo testigos.

En el reciente juicio del 14 de abril pasado el veredicto manifestó la irresponsabilidad de un hombre con problemas psicológicos bajo los efectos de altas dosis de marihuana y por ende inaccesible a toda sanción penal. Varias manifestaciones en contra de este veredicto tuvieron lugar en París.

Las autoridades políticas han anunciado que nombrarán una calle de la capital con el nombre de la víctima, pero los familiares no desean ninguna calle a su nombre, ellos exigen junto al pueblo francés que la justicia sea eficaz y se pronuncie como debiera. Varios jueces anuncian también su dimisión frente a esta nuevo desmadre jurídico, como es el caso del Juez Jack Broda, que explica su punto de vista en Le Figaro.

El Ministro de Justicia, Eric Dupond-Moretti, sin embargo, apuntó que estudiará mejor los hechos -pero que no se puede juzgar a un enfermo mental diagnosticado como tal – hasta donde lo permite su cargo y promete llenar un «vacío jurídico».

¿Ustedes qué creen? Yo lo tengo muy claro. El antisemitismo y el horror islamofascista están siendo justificado desde las altas esferas del poder. Ese poder ahora mismo es supuestamente de centro-izquierda a veces, y otras de centro-derecha, como todo lo de centro centrado.

 

Zoé Valdés es escritora y artista. Directora y Fundadora General de ZoePost y de Libertad de Prensa Foundation Corp.

 

8 Comments

  1. Félix Antonio Rojas G

    En cualquier momento dirán que los crímenes del Castrismo fueron psicológicos bajo los efectos de la cocaína y el alcohol de las puercas del minint y las far…

  2. Luis Mac-Beath. LuAnt

    Por eso, hay que comprarse un Smith and Wesson 38 cañón corto. Y muerto el loco se acabó el bonche.

  3. Concuerdo con Luis Mac-Beath. LuAnt asi de sencillito y dormir siempre con ella debajo de la almohada no hay de otra si la justicia da razon a los hp yo me doy la razon solita

  4. Maria Elena Enriquez

    Los que permiten esas masacres sin igual de culpables o mas que estos criminales. Siempre están justificando lo injustificable! Desgracia de seres y de gibernantes🤮🤮

  5. Héctor Martínez

    Acertadisimos los 2 últimos comentarios,nos están llevando a hacer justicia por nuestros medios.

  6. Pingback: Ella se llamaba Sarah Halimi – – Zoé Valdés

  7. idd00jea

    Que sigan mirando hacia otro lado no es nuevo. Aquí y ahora lo que hace falta son castigos ejemplares contra los moritos y los amigos del comunismo.

  8. No queda mas remedio que usar la justicia por nuestra propia mano, lay ley esta inoperante,yo tengo debajo de la almohada una pistola de 9mm.

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