El único problema del mundo

Imagen del terremoto en Haití. Info Católica

Por María Victoria Olavarrieta.

                                            (dedicado a mis estudiantes haitianos de Miami Union Academy)
 
                  
Estábamos de vacaciones en la isla de Sanibel, en uno de esos hoteles pegaditos a la playa, no se podía encender las luces de los balcones porque era la época del desove de las tortugas.  Carlos, mi sobrino, que tenía entonces 5 añitos,  aunque al principio se asustó con la obscuridad que nos circundaba, se mostró encantado imaginando que en ese mismo momento muchas tortugas podrían estar  invadiendo la playa y escondiendo sus huevitos en la arena.
Existe la hipótesis, cada día más evidente, que las tortugas regresan a anidar a la misma playa donde nacieron. –Si las mamás pudieran hacer lo mismo, la tuya habría tenido que nadar hasta Cuba para tenerte, Carlos – le dije con ternura      –Pero con la obscuridad, ¿cómo iba a saber mami que eran las playas nuestras?     –me preguntó, perplejo.
 
Sentada en el balcón, la brisa marina en el rostro, silencio, vacaciones, mi familia más cercana trajinando en el apartamento dentro y en mi regazo, aquel principito, encantado con una tía que le habla de historias de torturas.
 
¡Qué realidad tan distinta la que se vivía en Haití en aquel mismo momento. También playas, el mismo mar…pero el terremoto había destruído al país. Pensé en las mujeres embarazadas, en las madres con niños pequeños, en los ancianos….
 
Tata, ¿ te quedaste dormida ? Sígueme contando sobre las tortugas.
 
Esa era nuestra última noche en el hotel, y no quería irme sin agradecerle personalmente a la señora de la limpieza, sus servicios. Mi hermana me dio dinero para la propina, yo puse lo mío y cuando ellos se fueron para la playa, me quedé esperándola a la hora que usualmente venía.
 
Un canto, en un acento que no  lo logré identificar, me llegaba desde el pasillo. Era ella, siempre alegre y sonriente. Mientras Marie hacía su faena y yo terminaba de empacar conversamos unos minutos. Era haitiana, tenía a toda su familia en la isla, enviaba cada mes buena parte de su salario a su gente. Le hablé de “Ayuda en Acción”, la organización católica que tanto ha ayudado a Haití, de las anécdotas de mis amigos en aquella realidad tan distinta. Mi intención era que no se sintiera sola, que su país no estaba olvidado.
 
__ Lamento mucho todos los problemas que tiene tu país, Marie, y ahora, el terremoto.
 
Marie, se quitó los guantes y caminó hacia mí. Hasta ese momento, no había interrumpido sus quehaceres, me decía que tenía que trabajar sin parar para poder cumplir la norma. Puso sus manos en mis hombros y mirándome a los ojos me dijo:
 
–        Haití no tiene muchos problemas, mi niña.
–        Ah no?, contesté yo, impactada por sus palabras.
–        Ya iba a enumerarle todo lo que  se agolpaba en mi mente: corrupción, miseria, enfermedades, muerte…
–        HAITÍ TIENE UN SOLO PROBLEMA, MI NIÑA, NO TIENE A DIOS EN SU CORAZÓN. EL DÍA QUE TODOS LOS HAITIANOS TENGAMOS A DIOS EN EL CENTRO DE NUESTRO CORAZÓN, SE ACABARON LOS PROBLEMAS EN HAITÍ.
 
A estas alturas de la conversación, yo todavía tenía la propina en mi mano y no encontraba como dársela. Su enseñanza me llegó al alma. Me quedé sin palabras. Nos abrazamos. Yo pensé en mi país, Cuba. El fuerte contraste de su piel absolutamente negra, se mezcló con la bambula blanca de mi vestido playero. Sentí el calor de aquella mamá grande en mi pecho, se me salieron los lagrimones. Yo lloraba y ella sonreía con la convicción de que acababa de confiarme la solución definitiva para salvar a la humanidad. Un ángel negro en las playas de Sanibel.
 
 
María Victoria Olavarrieta es Profesora de Español y Literatura.

32 Comments

  1. Pingback: El único problema del mundo – – Zoé Valdés

  2. Maria Victoria, que historia tan bonita, es verdad si tenemos a Dios con nosotros nada más nos hace falta, todo llega en su momento – que Dios bendiga a ti a toda tu familia , a la Sra. Haitiana y a toda su gente.

    • Mía. Elena

      Eres una Maravilla de persona y mujer.
      Te admiro mucho.
      Tu amiga y hermana de Iglesia

  3. Yo estuve en Haití en una misión médica después de aquel terrible terremoto de 2010. La completamente en ruinas. Pusimos nuestra misión en 2 lugares en la ciudad.

    Mi más grata sorpresa fue como la gente que venía a ser atendida llegaba con sus mejores vestidos, los niños igual con lazitos en sus cabezas. Habían colas interminables pero nadie se quejaba y sus caras se mostraban muy felices como si vinieran a una misa a ver a Jesús. Fue un esfuerzo exhaustivo el nuestro pero al final no estábamos cansados. Al principio no entendía, pero al final de los días que estuvimos comprendí. Su alegría era no solo porque le dábamos medicinas y atención sino porque ellos sabían que veníamos como enviados de Cristo y en nosotros ellos veían el rostro de Jesucristo!!! El estaba ahí con nosotros !!! No me cabe la más mínima duda.

    • Zoe Valdes

      Gracias por este hermoso comentario.

      • Seguro no te recuerdas pero trabajamos juntos, aunque virtualmente, en el Divina.com website en 1999. Yo me encargaba de pasar los contenidos a los gurús cibernético que los montaban. Una experiencia también muy linda. Creo vivías en Paris u otra ciudad de Europa así que no nos vimos físicamente. Bendiciones !!

        Jose Trias, de cuando La Habana era linda.

        jose.trías [email protected]

    • Gracela Sintas

      Tienes amor , dulzura y una gran sesibilidad en la pluma, gracias por compartirla.

  4. María Victoria Olaarrieta

    Se me han salido las lágrimas leyendo tu comentario, José Trías, te agradezco muchísimo a ti y a todos los que dejan comentarios. Me encantaría poder responderles a todos, uno por uno.

  5. Maria Ramos

    Gracias Zoe, Gracias Mary por traer esta historia real, conmovedora llena de cosas para aprender. Amor de Familia, Amor y respeto a la fauna, y esa sabiduria del Angel Negro que te encontraste. El Amor lo cambia Todo, y Dios es Amor.

  6. Milagros Delgado

    “El único problema” Que diferente sería este mundo!.

  7. Vamos a ver el unico problema del mundo🧐

  8. Que bueno! Esta maravilloso!

  9. Esto es muy triste. Esto es algo que se tiene que tratar de arreglar ahora.

  10. 𝐌𝐚𝐭𝐭𝐞𝗼 𝐉𝐚𝐫𝐚𝗺𝐢𝐥𝐥𝗼

    Hola! Muy buena la historia😀

  11. Izzy (isabella)

    muy lindo. Te amamos mucho!

  12. E-jack ulate

    Ese articulo esta muy bueno

  13. Silvia Satrustegui

    Tendrán que esperar los haitianos y muchos millones de personas la venida del señor a la tierra para que lo tengan en su corazón.

  14. CAROLINA GOMEZ

    Que hermosas todas tus historia teacher !! Gracias por hacerlo

  15. ROBETO PUGA

    ON CRACK

  16. Matteo Palermo

    Me ecanta su estoria

  17. ESO es muy bonito

  18. ROBETO PUGA

    ON CRACK

  19. Matteo Palermo

    Me encanta la historian

  20. Que Linda le historia me encanto

  21. Cheylin delarosa

    This story is very good amazing work

  22. Cheylin delarosa

    This story is amazing

  23. Bellisímo! Es verdad, “ todo lo que necesitas es cristo”

  24. Nicolas Miyar

    Maria Victoria, gracias por esta bella historia. Marie, tiene toda la razon. Cuendo era un niño en Cuba, me acuerdo que en el carro de mis padres tenian una calcomania en el cristal tracero que era una cruz y tenia escrito «Con Dios Todo, Sin Dios Nada.»

  25. Teresa Ordonez-Urreli

    Me impactó el escrito, tengo una amiga Haitiana con la que he trabajado por algunos años. Era abogada en Haití y ahora está revalidando su título aquí. Es una persona muy cariñosa y dulce, y si, trae a Dios en su alma, por eso ella y toda su familia siempre están felices.

  26. Magda María rodriguez loyola

    Gracias amiga,por la historia que lamentablente se repite en tantos países del mundo
    El mundo quiere libertad …y esa Cruz vencio al mundo,Cristo vive!!!!
    Más muchos aunque tienen ojos ..y no ven.
    Bendiciones Mary que Dios siga utilizandote para su Gloria

  27. Mavi, qué bálsamo para mí leer este artículo tuyo, justo antes de irme a dormir. Como siempre, tu «pluma» me hace volar a esas tierras de tus escritos. Éste, delicado y con una verdad extraordinaria. Como siempre, muchas gracias por escribir. Un abrazo muy cubano, desde los Andes patagónicos argentinos.

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