Cultura/Educación

El tesoro musical de Manuel Alejandro

Por Gloria Chávez Vásquez.

 

Es como un sastre que te hace trajes tan buenos que no tienes que probártelos, que están siempre perfectos. Eso ya no existe. Es el más grande músico y autor pop en español del siglo XX

Julio Iglesias

Para explicar su éxito como compositor, Manuel Alejandro declaró en varias ocasiones, que había nacido con la habilidad de conectar dos palabras con una melodía  y tenido la suerte de dar con cantantes fantásticos. Es parte de la fórmula con la que concibió, escribió, orquestó y produjo un repertorio de más de 500 canciones, muchas de ellas clásicos de la balada. Letra y música que transmutó en canciones tiernas y poéticas, líricas y eróticas, y con las que inspiró el amor de varias generaciones de melómanos.

Compositor, arreglista, director de orquesta, productor e incluso cantante solista, Manuel Álvarez -Beigbeder Pérez de 87 años, delgado, elegante, y de eternas gafas de carey negro. Un punto tímido, independiente, creativo, buen bebedor de vino, ha envejecido con gracia y elude entrevistas, premios, actos sociales aunque sean en su honor y no quiere que se escriba sobre su vida.

Hijo del músico, profesor y compositor Germán Álvarez Beigbeder (1882-1968). Uno de seis hermanos, Manuel disfrutaba de música clásica durante el día, y trasnochaba con la del bar  flamenco que funcionaba en los bajos de su casa, en el Barrio de Santiago, en Jerez de la Frontera, Cádiz, donde nació el  20 de febrero de 1933. Terminó estudios en el Conservatorio y a los 16 años sufrió una lesión en el brazo derecho que le impidió dedicarse a la música clásica. A los 21 viajó a la capital y consiguió trabajó en Radio Madrid produciendo los efectos sonoros en las radionovelas. Para complementar sus ingresos, tocaba el piano en un club nocturno, rodeado de mujeres en busca de clientela. Fue en la academia del maestro Manuel Gordillo, en la Cuesta de Santo Domingo, donde conoció a Rafael Martos Sánchez, el chico que había ganado el Festival de Benidorm en 1962. Manuel Alejandro había presentado al mismo certamen su primera composición, Alguna vez, con la que ganó veinte mil pesetas y que interpretó el barcelonés, José Guardiola. Alejandro se apunta varios éxitos en festivales donde presenta sus creaciones. En 1969, la interpretación de su canción Ese día llegará, por la venezolana Mirla Castellanos, gana el premio en el Festival Internacional de Benidorm. Ese mismo año gana en el Festival Internacional de Málaga, con Ya no me vuelvo a enamorar cantada por la cubana Luisa María Güell.  En 1971 Mirla Castellanos repite triunfo en el Primer Festival de la Onda Nueva, con la canción de Alejandro,  Fango.

Tiene tres hijos de su matrimonio con Helena Gómez Estrada.  En 1964 y aun casado, se marchó con Purificación Casas Romero a Estoril, Portugal donde pudo subsistir tocando el piano allí donde lo contrataran. Con ella tuvo cuatro hijas. Sin poder legalizar su unión, Manuel optó por asociarla a sus creaciones,  usando el seudónimo de Ana Magdalena. A su regreso a Madrid estableció relación profesional con el maestro Gordillo y Raphael. En el estudio de Gordillo compuso sus primeras canciones a Raphael al tiempo que era su pianista y director de orquesta. En 1975, Raphael cantó en Eurovisión Yo soy aquel, una canción que les cambió la vida y significó nueva etapa en la música romántica.

Manuel Alejandro y Raphael

Reconocido y aclamado en dos continentes, Manuel Alejandro compite con Augusto Algueró, Jr, en esa época el compositor más popular de España. Compone temas como Soy rebelde para Jeanette; y Es el viento, para el valenciano Nino Bravo. Artistas como Rocío Jurado con Señora y Marisol con Háblame del mar, marinero logran éxitos sensacionales. Cosecha además grandes éxitos en las voces de Libertad Lamarque y Pedro Vargas. En los años ochenta y noventa compone y produce discos completos para Raphael, Rocío Jurado, Isabel Pantoja, Julio Iglesias y Plácido Domingo.

Por años, los españoles silenciaron a los cantantes hispanoamericanos, fascinados como estaban por la música inglesa y norteamericana. Reconociendo el gran talento de quienes en ese momento luchaban por abrirse paso en el mercado musical en España, Manuel Alejandro escribió canciones para José José, Emmanuel y José Luis Rodriguez. El Puma pasa de roquero a baladista gracias a Voy a perder la cabeza por tu amor. José José logra dos de sus ventas millonarias en América con los álbumes Secretos (1983) y Grandeza Mexicana (1994). Emmanuel se apuntó igualmente éxitos millonarios con Quiero dormir cansado, Todo se derrumbó y Pobre diablo. A causa de la fiebre anglosajona, la música española se sumió en la decadencia y figuras como Julio Iglesias y Rocío Dúrcal marcharon en busca de público fuera de su país y se radicaron en América.

En 1970 Manuel Alejandro cobra diez millones de pesetas por un álbum de doce composiciones. Su cotización alcanza los cien millones en su época dorada. Invierte en algún negocio que torpedea sus finanzas y corren rumores de que está  arruinado y es la razón por la que no regresa a España.

Tiene buena voz como cantante, sin embargo no ha tenido suerte interpretando sus canciones.  En Benidorm participó sin pena ni gloria con Se muere por mí la niña. Grabó tres álbumes en la década del setenta, uno de ellos con una emotiva pieza, Esa mujercita, dedicada a su madre. En 1968 grabó en Hispavox, con versiones instrumentales de los éxitos de Raphael y otro en 1969 con canciones al estilo barroco. Produjo dos recopilaciones de éxitos en un doble LP llamado Amor grande, Alejandro El Grande y recientemente uno titulado Etiqueta negra. En mayo de 2012, tras casi 30 años, se reunió con Raphael para lanzar 12 nuevos temas.

Reside en Madrid y pasa largas temporadas en Miami. Goza de buena salud y continúa trabajando, estudiando, aprendiendo. Sus derechos de autor le permiten vivir “a lo grande” y  proyectar la imagen de un bohemio a quien solo importan la música y su familia. Con su hija Alejandra, programó un espectáculo musical con sus mejores composiciones, para finales del 2020 pero tuvo que ser cancelado por la aparición del coronavirus.

En su oficina guarda los premios con que se le ha honrado: el de Honor en los Premios de la Música en 2008; el Grammy Latino (2011), la Medalla de Oro  al merito en las Bellas Artes (2014). En 2013 recibió el premio La Musa que se concede en Miami a los compositores en idioma castellano, entrando así a formar parte del Salón de la Fama de Compositores Latinos.

 

Gloria Chávez Vásquez es escritora y periodista.

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