El nuevo condicionamiento de los Grants para la oposición cubana

Foto CiberCuba, cortesía Coco Fariñas

Por Redacción.

Contrario a todo pronóstico, incluso el de la dictadura cubana, Donald Trump gana las elecciones en Noviembre del 2016.
La Habana había puesto todas sus esperanzas en la candidata Hillary Clinton para darle continuidad al proyecto iniciado por Barack Obama que iba mucho más allá de un simple acercamiento hacia La Habana.

Clinton, según reveló la propia revista Mother Jones en el 2015 , fue en realidad quien inició los primeros pasos para distender las relaciones, sacar a Cuba de la lista de países enemigos y permitir la apertura económica que necesitaba Raúl Castro como presidente sucesor de su fallecido hermano.

A escasos días de que Donald Trump ganara la presidencia, pero sin asumir todavía, el líder opositor Guillermo (Coco) Fariñas logra entrevistarse con el magnate en su Torre de Manhattan.

Fariñas ya se sentía muy traicionado por la actitud de Obama que a pesar de negarlo estaba haciendo todo tipo de esfuerzos para lograr la transición cubana hacia un estilo muy parecido al evidenciado en Birmania dónde la cúpula militar sólo reconoció a la oposición oficialmente pero seguía manteniendo la mayoría política parlamentaria y sobre todo, el poder económico en el gobierno central.

En esa oportunidad, Trump le dijo al también al Premio Sajarov que en relación con Cuba solo tenía más restricciones y acciones que permitiesen un estrangulamiento de la dictadura y un cambio definitivo hacia la democracia muy diferente al camino de acercamiento iniciado por su antecesor.

Según Fariñas, a partir de ese momento, sus esperanzas volvieron al menos para conseguir un cambio de gobierno en Cuba que implicaría una entrega real del poder y no una manera camuflada de aceptar una transición política en la que la dictadura continuase dominando la vida política y social de los cubanos

EL CAMBIO DE ESTRATEGIA PARA SILENCIAR A OPOSITORES OPUESTOS A LA SALIDA BIRMANA

Al asumir Trump en la presidencia, sus promesas hacia Cuba se han ido cumpliendo paulatinamente. Las sanciones contra su gobierno se han recrudecido y la dictadura está evidenciando síntomas de desesperación al aplicar una serie de medias cosméticas en su economía para dar la imagen de cambio. Han llegado incluso a vender la idea de que existe una presidencia civil cuando en verdad está siendo llevada de la mano por militares de academia desmovilizados de sus funciones en el ejército.

Lo curioso de estos supuestos cambios, advirtió Fariñas, es que ha venido acompañado de una especie de estrategia dirigida a silenciar a las organizaciones opositoras que estuvieron en desacuerdo frontal con Obama en trabajar para conseguir una Salida BIRMANA que le hubiese convenido mucho al gobierno de Raúl Castro.

«Líderes como Eduardo Cardet del Movimiento Cristiano de Liberación, que no fue invitado al encuentro por razones obvias, y otros como Antunes y yo hemos tenido que pagar muy caro el no aceptar los cambios de esa manera compartida». «Incluso», revela, «fui amonestado varias veces por el equipo de trabajo de Obama por haberme opuesto a su estrategia como está evidenciado en la grabación que ellos hicieron para los récord del Departamento de Estado».

«A partir de ese momento dejamos de ser visibles y sí muy cuestionados por ataques mediáticos de todo tipo que han llevado a muchos líderes de la oposición a tirar la toalla como es el caso de Antúnez».

TE DAMOS EL GRANTS SI TE UNES A CUBADECIDE.

Guillermo Fariñas, por su condición de haber ganado un premio como el Sajarov en el 2010, una de las mayores distinciones que otorga el Parlamento Europeo, ha podido visitar muchas comisiones de trabajo en esa institución, dónde mal que bien las sociedades civiles funcionan correctamente. Sabe que una transición como la de Birmania es, además de atípica, muy inviable porque se lastran prácticas del totalitarismo que pudieran repetirse fácilmente en la nueva sociedad pero con mayor énfasis en una isla como la de Cuba, sometida a una feroz tiranía de más de 60 años.

La oposición siempre debe operar con ayudas y financiamientos que permitan lanzar y ejecutar sus plataformas políticas en diferentes escenarios nacionales y extranjeros. Sin embargo, lo que más le preocupa a este opositor tal y como lo afirma es que recientemente la USAID ( su administrador John Barsa ha comparecido públicamente en favor de Cuba Decide ) le garantizó el otorgamiento del Grant con la condición de que afiliara su grupo FANTU a la organización que dirige Rosa María Payá. «Es como si todo estuviera orquestado desde que Obama se reunió con nosotros. Paso a paso se está tratando de llegar a ese punto que quiso Obama para nosotros», dijo Fariñas.

Para este opositor cuya plataforma apela a las protestas públicas y masivas como forma de lucha, la propuesta además de sorpresiva, ha sido un insulto no solo a él sino a los muertos de la oposición cubana y a quienes aún sufren cárceles porque sería estar de acuerdo con la postura de este grupo de negociar el cambio por vías electorales que no garantizaría libertad sino continuidad de mando sólo que un poco más blando.

Cuba Decide es una de las organizaciones que más apoyo mediático ha recibido desde que Almagro, un ex comunista al mando de la Organización de Estados Americanos (OEA), le diera todo su apoyo para incluso representar a la oposición cubana en cuanto foro internacional y regional aparece.

A pesar de escándalos mediáticos como el supuesto envío de un barco con ayuda humanitaria a Cuba y su entrega mediante instituciones oficialistas, la líder de Cuba Decide, Rosa María Payá Acevedo, continúa un ascenso veloz en el panorama político que la llevó incluso a presidir una mesa redonda celebrada en Miami en la que participó el presidente Donald Trump.

Lo cuestionable de esta cadena de eventos es que bajo la sombrilla de Cuba Decide se han cobijado además organizaciones como Somos Más de Eliécer Ávila y un aluvión de Influencers como Alexander Otaola que ha estado fungiendo de vocero no sólo en las campañas de ambos activistas políticos sino en arduas diatribas y descalificaciones contra sus críticos.

En opinión del premio Sajarov, los cambios políticos de una nación no deben responder a una sola corriente política (tal y como se está evidenciando en los últimos meses) sino que deben confluir todas para presionar a un régimen a entregar el poder.  Al menos esa es la idea de la modernidad donde la sangre ya no es una opción pero tampoco debe serlo pactar o negociar un espacio con una dictadura. «Lo que sí no es opción», añade, «es que una sola organización opositora se nos esté imponiendo a toda la oposición como la única con la cual debemos correr hacia el cambio de gobierno. Y mucho menos condicionar una ayuda económica a pertenecer a ella como premio».

(Continuará)

Fuentes: Entrevista a Guillermo (Coco) Fariñas en redes sociales. Mother Jones Magazine.

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