Cultura/Educación

El disco De Valdés a Valdés, de Marcelino Valdés, considerado en la pre nominación para los Grammy Latinos

Por Denis Fortun.

No soy de reseñar discos. Es decir, no soy músico y dar mis consideraciones sobre el trabajo de producción, interpretación, y otros menesteres que conforman la hechura de un vinilo o un disco compacto, se me antoja un tanto presuntouso; de hecho, igual tengo cuidado cuando hablo sobre un libro y la premisa que uso es que me haya gustado, aunque no todos los que disfruto les he escrito una reseña, y sé que lo debo.
Y sí, hablando de esa premisa, aún cuando no soy un «experto o investigador enfocado en el estudio científico, histórico y cultural de la música», entiéndase musicólogo, soy un consumidor empedernido que al decir de los que saben se traduce en una persona que siente una gran pasión, amor y devoción por la música, que simplificando no es otra cosa que un melómano, o en mi caso, casi…
El sábado compartí en mi casa con un grupo de amigos, en su mayoria consumidores de heavy rock y de la música americana en general, me refiero a varios de los legendarios géneros que tiene la cultura norteamericana y, sin embargo, antes de poner un LP de Led Zeppelin, Rare Earth, Beth Hart, Elton Jonh, o cualquier otro «mostro», coincidimos todos en escuchar «De Valdes a Valdes».
Y quedamos en silencio desde el mismísimo comienzo, cuando se escucha la voz de Marta Valdés agradeciendo a Marcelino el modo en que canta su música, de inmediato la voz del bueno de Marce hechizado el eter, y uno de mis amigos me dijo: «quiero ese disco…», y yo llamar a Marcelino por WhatsApp y mostrarle por cámara lo que generaba en nosotros los boleros, las canciones de Marta en su voz.
Pero no sólo la música, el diseño es hermoso, sobrio pero con lo que lleva, sin alegorias y «periquitos» adornando sin necesidad, ceñido a lo que es, una foto de Marta y Marcelino. Y cuando lo abres, lees las palabras que le escribiera Zoé Milagros Valdés Martínez a modo de presentación, otro Valdés en el proyecto, conocedora ella de primera mano de la bohemia habanera, que mucho tiene el disco de esa época, y creo que todo lo mencionado vale para que «De Valdés…» reciba lo mejor, como la noticia de que ya está para consideración al Latin Grammy, que es algo así como que un amigo cineasta te diga que su película está en la lista de largometrajes para tenerse en cuenta para una nominación.
Por supuesto que el camino a partir de ahora es largo, competitivo, pero el solo hecho de tener en cuenta a esta producción con músicos de sobrado talento, entre ellos el primo Lázaro Valdés, a la batuta de los arreglos y la dirección musical, es de por sí un reconocimiento de quilates y además muy merecido.
En fin, camina largo, Marcelino. Recién comienza de «Valdes a Valdés» su viaje y yo apuesto que será bueno, grande, porque no puede ser de otra manera…
Nota: pronto se anunciará la fecha de una pre- presentación del disco en Sentir Cubano, en agosto, en la Tertulia «De la buena suerte», que coordina Juan Carlos Recio.
Publicado en su Facebook.
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Próximamente, en agosto, en Sentir Cubano, estará Marcelino Valdés-Stable en la tertulia «De la buena suerte» que coordina y conduce Juan Carlos Recio (Recio Juan Carlos). Si bien la presentación oficial del disco será en octubre, en La Casona, la de Sentir Cubano es una suerte de pre-opening, un adelanto de lo que viene. El disco, de excelente factura, con texto de Zoé Milagros Valdés Martínez, estará a la venta en los dos espacios. La fecha de ambas presentaciones se va a anunciar en un par de semanas…
Marcelino Valdés, además de ser un gran artista per se, es sobrino del legendario Vicentico Valdés.
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