EDITO, Política

El asesinato de la reputación y la complicidad de los políticos cubanoamericanos

Por Carlos Carballido.

 

Si alguna vez los cubanos del exilio admiramos con orgullo la  representatividad de nuestra nacionalidad en el Congreso y Senado estadounidenses, hoy lo menos que se puede sentir es repulsión y vergüenza.

Estos actores políticos están jugando a la ruleta rusa desde el mismo instante en que apoyan, por detrás del telón, a un grupo de menesterosos mentales y oportunistas políticos que están subidos al peligroso canal de asesinar la reputación del exilio histórico cubano.

Lo peor, y en eso concuerdo plenamente con Antonio Rodiles, opositor de Estado de Sats, es que estos políticos como el clan Díaz-Balart, Marcos Rubio y otros, están guardando silencio ante el descrédito que algunas organizaciones e Influencers como Rosa María Payá y su marioneta, Alexander Otaola, están dirigiendo hacia los  líderes históricos y a un sector de la oposición interna cubana  sin que les importe el lamentable costo  que están infligiendo  a la genuina libertad de la Ínsula.

Estos personajes mencionados, así como Eliecer Ávila y otros satélites que orbitan en ese circo mediático, están recibiendo de congresistas y senadores cubanoamericanos un respaldo total. Es tanto él compromiso que siendo figuras públicas y de peso en el panorama político norteamericano,  no son capaces de deslindarse “oficialmente” como deberían,  de las acciones deshonestas y dictatoriales que estos personajes están ejecutando de este lado del charco. 

La complicidad es tal, que se asume como normal que un improvisado Otaola, al cual Mario Díaz Balart logró conectar con el presidente Donald Trump, le haya entregado un listado rojo de personas que, según el influencer,  no deben entrar a Estados Unidos, sencillamente porque no son de su agrado. Su soberbia ha sido tal que incluyó en esa lista a líderes opositores dentro de Cuba y exiliados en Miami, que día a día tienen que lidiar con la ferocidad de la tiranía, como es el caso del propio Rodiles y Claudio Fuentes, por citar solo algunos casos. 

Los actores políticos cubanoamericanos están siendo cómplices de estás actitudes, no sólo canallescas, sino que resumen el mismo modus operandi del castrismo en grado superlativo y en sentido contrario a la Rosa de los Vientos. 

Tanto Marcos Rubio, Mario Díaz Balart, y otros por esos lares del sur de Florida, siguen sin reaccionar ante los ataques desmedidos del Señor Otaola que al parecer se ha convertido en el vocero de Cuba Decide que dirige Rosa María Payá. Han permitido -con el silencio cómplice- que se intente asesinar la reputación de artistas e intelectuales de probada historia anticastrista en el escenario mundial. Desde la escritora Zoé Valdés hasta, hace unas horas, a María Elena Cruz Varela. Lo peor es que estos actores políticos están permitiendo semejante vulgaridad sin que tomen distancia. Pecar con el silencio es el más ruidoso compromiso con la bajeza misógina y decadente de este grupo que, para colmo,  está siendo bendecido con un apetitoso Grant que supera los dos millones de dólares.  Es muy peligroso llegar a ese punto sencillamente porque estos políticos crean descabelladamente que los seguidores de estos personajes lamentables les pueden favorecer con su voto en las elecciones que se avecinan, tal y como lo ha señalado Antonio Rodiles, líder de Estado de Sats dentro de Cuba. La libertad de Cuba es lo que menos importa y más aún la peligrosa situación a la que están exponiendo a los opositores cubanos que han invisibilizado sencillamente por no aceptar pactos con Cuba Decide. Al no darles visibilidad son expuestos al peor de los destinos bajo un régimen dictatorial como el imperante en el archipiélago caribeño.

El pueblo de Cuba en la diáspora está recibiendo un mensaje tan peligroso como inmoral. Existe una evidente complicidad y simpatía hacia nuevos actores políticos cuya premisa es la destrucción manifiesta de la historia del exilio cubano que a fuerza de sangre ha logrado poner a un pantano como lo fue Miami, en la arena política  internacional. 

La actuación de estos políticos cubanoamericanos y de otros que aspiran a serlo como María Elvira Salazar, que llegó a la barbarie de comparar a Otaola como ” el elegido  de  Dios para ser continuidad de Jorge Más Canosa”,  está evidenciando un fin del castrismo como lo conocemos para dar paso al Cambio Fraude del que hablaba el fundador del Movimiento Cristiano Liberación, Oswaldo Payá,  dónde ellos tendrían el espacio soñado por más de 60 años de tiranía. 

Sectorizar el apoyo hacia estos nuevos exiliados y activistas políticos que niegan toda historia e inclusividad tiene el  subyacente propósito de buscar comodidad y compromiso  ante la mediocridad y la ignorancia política e intelectual que padecen todos ellos para al final poder cohabitar con los tiranos en una nueva Cuba.  

Pudiera parecer una sensación paranoica pero la secuencia de hechos, desde sentar primero  a una improvisada líder como Rosa María Payá en una mesa redonda con Trump hasta conseguirle una entrevista a Otaola con el presidente, permitiendo el descrédito hacia opositores dentro de la isla y a reconocidísimas figuras intelectuales anticastristas antes mencionadas, no es más que la confirmación de una traición manifiesta y estructural que está infectada  de relativismo moral o de total inmoralidad. 

Los efectos de este acto de malabarismo barato y obsceno ya lo estamos pagando. Los opositores dentro de Cuba se sienten solos, marginados y desmoralizados. Varios de ellos lo están denunciando como es el caso de Guillermo Fariñas. El exilio histórico, otro tanto, porque cuando estos puntos han sido discutidos con el ex congresista cubanoamericano Lincoln Díaz Balart, el otrora orgullo del exilio, su respuesta lapidaria nos dice hasta qué punto ha llegado la complicidad: “Entiendo la frustración, pero es lo que hay en el tintero y debemos seguir adelante”. 

La tiranía como la conocemos está cayendo por su propio peso y está en fase de mutación al estilo Birmano. Entonces no hay nada mejor que asesinar la reputación de quién quiere cambios reales sin cohabitación romántica y crear las condiciones para saborear una parte del pastel sin penas y sobre todo  sin agravios. 

Carlos Carballido es periodista, columnista y Vicedirector de ZoePost.

Obra literaria y periodística de María Elena Cruz Varela.

Portada de ABC. Caricatura tomada de Facebook.

 

8 Comments

  1. Eleggua iroumbo

    Más nada que decir!!!

  2. Félix Antonio Rojas G

    Antológico…

    • Pedro Arguelles Moran

      Dias atras viajaba aqui en Miami en un Microbús de mi Clinica Peñate Hialeah y oí cuándo el chófer hablaba con 2 señoas que también viajan en el Microbús y les contaba que un amigo de él que es vendedor de casas le dijo que Alex Otaola le estaba comprando una casa en Brikell pero no tenia todo el dinero para hacer el deposito correspondiente y que Rosa Maria Paya se lo habia dado…..

  3. Juan Fernandez

    Quizás lo mejor sería acercarse a ellos y abrirle los ojos con la verdad. No creo que ellos han tenido la oportunidad de escuchar nuestros argumentos contra la posición de La Payasa

  4. Herick de Haro

    Excelente Zoe

  5. Jose Perez

    Zoe mi vida, sin animos de ofender, y yo no soy muy seguidor de Otaola, yo me acuerdo haber visto a Rodiles, Jose Daniel Ferrer, Fariñas y otros muchos en ese programa. El probpema de Cuba no es Otaola, somos los cubanos, cada opositor es un lider, y asi no se puede, por eso Marti no aguanto mas y se monto en una caballo vestido de traje a cargar al machete contra los españoles

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