El aborto argentino

Image by Jane Lund

Por Catriel Leiras.

Se aprueba el aborto en Argentina, y con esto, empieza la saga. Un tema sensible en el mundo, liberales y conservadores enfrentados (como siempre) con argumentos de un lado y del otro.

A mi me da dentera el tema. Si alguien me pide opinión al respecto, tendría que desglosarla en varias partes.

Por un lado; desconozco las cifras de embarazos por violación, igual que desconozco la cifra de niñas menores de edad que han pasado por semejante trauma. Incluyo en ellas a las también MUY menores de edad. 9, 10, 11 años, etc.

En esos casos creo que es ya bastante grande la desgracia de haber vivido un abuso sexual y por lo tanto sus padres o mayores responsables, acuden al aborto como es lógico y entendible.

Al no tener los números, ni el tiempo para buscarlos, solo podría sospechar que esos casos son muy extremos y bajos en cuanto a incidencia, no por esto menos reales.

Lamentablemente, los que siempre abogan por las cosas más difíciles de digerir para una sociedad son los mismos: la izquierda.

Ya con ese título, apago la televisión y me voy a sembrar geranios.

Es que ellos siempre se apoderan de las “causas” “nobles” “justas” y “necesarias”. O sea, hacen el trabajo “sucio”. Si, el trabajo sucio de mantenernos distraídos para continuar ese legado que me pela el área genital. La propaganda.

A ver; masticándolo: Si alguien fue violado, tenga la edad que tenga, me parece lógico y elemental que quiera abortar. No se escandalice. Hablo de un aborto en tiempo prudente, a la inmediatez posible. No a los 9 meses, ni a los 6. No entiendo mucho de términos de embarazo. Busco un cierto sentido común. Con base en un abuso, una violación.

Claramente excluyo en mi interpretación, la aprobación de un aborto como medio anticonceptivo o por ser la mujer alegre de cintura y apelar a eso como solución al “error” de haber aflojado las piernas.

Pero hablamos de Argentina. Un país del tercer mundo que alguna vez pudo no serlo. Hoy es un aborto.

Allí, la mayoría de las veces, ese discursillo encierra agendas que para mí son muy claras.

Como es imposible verlo todo o blanco o negro, trato de nadar en los grises a ver qué veo.

Las de los pañuelos verdes que marchan un día si y el otro también, bloqueando el tráfico, a veces destruyendo patrimonio nacional, abogan por el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo.

Es ahí donde vuelvo al “caracol” o “espiral” infinito que no me lleva a ninguna parte.

“Decidir sobre su cuerpo”.

Claro, pero el problema es ¿por qué el estado tendría que pagar por sus decisiones? Acertadas o no.

Eso para las que tienen edad de decidir. La que no fue ultrajada y como resultado gesta una vida que no planeaba gestar.

Pero la que no tiene la madurez ni edad de decidir nada y encima lleva el calvario a sus cortos años, merecería otro análisis y por eso una protección social.

Debe haber estadísticas, me atrevo a decir que los casos en lo que este tema sería mejor aplicado individualmente, no debería ser algo imposible de sortear.

Como sea, un aborto es el fin de una vida. En pocos casos, supongo, el comienzo de otra.

Yo pienso; en Argentina son muy “progres” últimamente, apoyan este proceso incluso en términos muy avanzados del embarazo.

Quizás podrían hacerlos cuando el feto tenga 18 años o, un mes antes de cumplirlos y así evitar un voto de izquierda. ¡Ah no! Ya eso sería apología al asesinato, bueno, a los nueve meses también, ¿o no?

Cuando las veo marchar con sus “piercings” en la lengua, orejas, pómulos, labios, nariz y seguramente en la zona conceptiva también, me digo: “Se salvaron de que las aborten…”

Y ahí, no sé si estoy a favor o en contra.

 

Catriel Leiras estudió Periodismo, es estilista, productor TV, coach, y Editor Opinión de ZoePost. 

3 Comments

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  2. Heidys Yepe

    Bárbaro! 👏🏽👏🏽👏🏽

  3. Félix Antonio Rojas G

    Brutal ¡¡¡…

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