Por Diario ABC.
Los israelíes acuden a las urnas en unas elecciones que han vuelto a convertirse en un plebiscito en torno a Benjamin Netanyahu. Las encuestas arrojan un empate entre los bloques a favor y en contra de un primer ministro que divide al país y los partidos árabes se presentan como el elemento clave para desequilibrar la balanza y superar la barrera de los 61 escaños en el Parlamento. Pero, entre las fuerzas de la oposición, hay diferentes criterios sobre si aceptar o no su apoyo. El primer ministro centró las últimas horas de campaña en la amenaza de Irán, difundió una imagen de una bomba atómica sobre Tel Aviv y quiso recuperar su papel de «Mister Seguridad». Pero el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 es una pérdida sobre la espalda del líder del Likud y el resto de fuerzas que conforman la coalición que estaba en el poder aquel sábado negro. Su gran rival es el general Gadi Eisenkot, líder de Yashar y ex jefe del Ejército, que no ha resuelto el dilema del voto árabe y ha evitado comprometerse a rechazar su apoyo desde fuera de la coalición.















