Desde la eternidad: entrevista con Kofi

Kofi Annan, por Luant

Por Zoé Valdés.

ZoePost inicia una sección con tintes humorísticos: entrevistas imaginarias con personalidades de la política y de la vida social y cultural, ya fallecidos. Como si esas celebridades nos quisieran decir desde el más allá lo que no se atrevieron a decir nunca, además de seguir callando y tergiversando.

Hace un calor de mil grados en Kigali, capital de Ruanda, en la actualidad desteñida y lavada de la sangre de tantos muertos olvidados por algunos, recordados por pocos, como siempre ocurre con los muertos de las grandes masacres. El periodista se dirige a uno de los hoteles más lujosos de la ciudad, el Kigali Marriott Hotel. Allí, al borde de la piscina, lo espera con dos mojitos encima de la mesa de cristal de Murano su futuro entrevistado, quien precisamente regresa del futuro, o de esa idea de la muerte que tienen los líderes de izquierdas que han terminado sus días apacibles en un cómodo colchón de una suntuosa cama en su mansión propia decorada con oro y marfil. Kofi lleva un atuendo ligero, un pegnoir blanco impecable, porque a él sólo le gusta lo blanco, en vestimentas y en mujeres. El periodista se inclina ante su presa, perdón, en este caso la presa es él, pero Kofi se adelanta y lo estrecha en un cálido abrazo de humo; sí, cálido, aunque de humo.

K: -¿Qué tal el viaje?

P: -Magnífico, bastantes turbulencias en el avión a última hora, pero los corresponsales de guerra estamos acostumbrados…

K: -¿Es usted corresponsal de guerra? Yo esperaba a un estilista de Vogue, es la esa razón por la que me he acicalado…

P: -Señor Kofi An…

K: -Llámeme Kofi, solamente, mi nombre es Kofi, estamos en confianza, faltaría más…

El periodista asiente obediente:

P: -Señor Kofi, Vogue también posee corresponsales de guerra, ¿de lo contrario cómo cree que hubiera durado la revista dirigida por semejante… semejante pacifista como Madame Winter?

K: -Mire, no lo sabía, pero también es verdad que yo ignoro muchas cosas, se vive mejor así…

P: -¿Así cómo? ¿Se vive mejor ignorando qué…? Por ejemplo, le tomo la frase al vuelo, ¿ignoraba usted lo que sucedía en Ruanda, lo del genocidio…?

K: -Mire usted, ignorar, ignorar, lo que se dice ignorar no exactamente, fui informado, claro que fui informado. Pero a veces uno está ocupado en otros asuntos, y va dejando así lo otro, como quien no quiere la cosa, para más tarde… Porque lo otro puede parecer importante, pero igual los temas anteriores o posteriores, da igual, lo son más.

P: -¿Qué hay más importante que un genocidio?

K: -Genocidio, lo que se dice genocidio, si nos ponemos desde el ángulo de la ONU, y de mi cargo en aquella época, es que en verdad, mirándolo así con la distancia requerida, hay tantos genocidios en este mundo, lo de Ruanda debió esperar…

P: -Pero esperó usted bastante, yo diría que demasiado.

K: -Mi cargo pedía ser cauteloso, uno no se puede lanzar de cabeza, de un tirón, sin reflexionar, sobre el primer genocidio que le mencionan así de sopetón cada mañana al despertar, en lo que se desayuna opíparamente. Se podría morir uno de una indigestión. Yo actué, tarde, pero actué. Lo principal siempre es actuar. No importa el momento, no importa la hora, lo único verdaderamente importante es actuar.

P: -Su acción llegó sumamente tarde…

K: -Pero actué.

P: -Bueno, es que actuó al final de todo, cuando llegó ya para colocar una corona de flores en un homenaje a las víctimas…

K: -Pero actué. Y la historia no la puede cambiar nadie. Seguí siendo quien era, y quien soy, porque todavía lo soy. Nadie me va a quitar lo bailado. La prueba es que está usted aquí, hablando conmigo, que he regresado solícito desde mi ultratumba de terciopelo.

Cierto, se dice el periodista, y se rasca el cráneo, piensa que será mejor cambiar de tema.

P: -¿Qué podría contar de su amistad con ciertos personajes controversiales? Por ejemplo con Fidel Castro.

K: -No, no, no, no, de amistad nada. ¡Fidel era mi hermano! ¡Mi cúmbila, mi ecobio, mi asere boncó! Fidel era mi mentor, y yo el suyo. Fidel logró lo que nadie ha logrado jamás.

P: -¿Cómo qué?

K: -Burlarse de los cubanos en primer lugar, y apropiarse de toda una isla, ¡el sueño de muchos! Ni Aristóteles Onassis. Enseguida se burló de los norteamericanos y del mundo entero, la ideología representada por él se apropió del mundo y hoy en la actualidad ya ve usted cómo anda Estados Unidos, hecho leña, o casi. Tenía que llegar ese rubio corpulento y echarlo a perder todo… Pero a la larga Fidel Castro, y yo, yo y Fidel Castro, triunfaremos, ganaremos esta batalla en contra del capitalismo y de la libertad. La gente no da todo de sí cuando es libre, hay que apretar la tuerca para que numerosos presos políticos escriban esos maravilosos y únicos poemas que escriben desde sus celdas, medio muertos desangrados y escribiendo poemas, ¡eso sólo lo logró Fidel Castro! Por eso yo le digo a usted que Fidel es mi hermano. A veces él viene a visitarme a mi mausoleo, y de vez en cuando yo me doy un saltico a su piedra, una especie de mausoleo desde el que quiere continuar haciéndose el pobre. Porque Fidel siempre fingió el pobretón, cuando en realidad era más rico que la mismísima Reina de Inglaterra, según la revista Forbes. Fidel Castro era un genio, lo es. Fíjese el tiempo que lleva muerto y todavía su pueblo lo tiene en la mente, en la boca, todo el día. ¡El día entero, no pasa un segundo en que no lo mencionen! Hasta hace poco en una manifestación de esas escuálidas que suceden de Pascuas a San Juan en La Habana, una opositora se equivocó y gritó «¡Viva Fidel y viva la Revolución!». Cuando en verdad quería decir lo opuesto. ¡Eso se llama dejar huella a sangre y fuego!

P: -Usted y su hijo, pero sobre todo su hijo, fueron acusados de corrupción… Y sin embargo…

K: -Y sin embargo aquí estoy impoluto. Mi hijo hizo lo que hizo, pero mi hijo no importa, era sólo mi hijo. Yo soy Kofi, yo sí necesito mantener mi honor, y lo he mantenido. Por eso usted ha venido a entrevistarme, y por eso yo estoy aquí perdiendo mi maravilloso no tiempo, o sea, malgastando mi eternidad con usted. Usted me está haciendo perder mi eternidad, ¿se da cuenta de su gravísima responsabilidad en esta historia, justo en este momento en el que la humanidad atraviesa por uno de los períodos más hermosos de su historia: ¡una pandemia expandida por los comunistas chinos, qué belleza!? Es más, le exhorto a que termine pronto este diálogo, necesito regresar a mis aposentos privados a disfrutar -prensa mediante- de todas esas fabulosas mentiras acerca del bicho chino que tan generosamente inoculó a la humanidad el inefable Xi Jinping…

P: -A usted le dieron el Premio Nobel de la Paz…

K: -Ahí lo tengo de taco que calza una mesa coja.

El periodista extremadamente impresionado (palabra que no podía faltar en una entrevista con Kofi) se despide abrumadísimo.

K: -Pero no se vaya antes de beberse su mojito cubano aderezado con unas gotas de sangre de aquellos tres «afro traidores»que Fidel Castro mandó a fusilar en febrero del 2003, durante la Primavera Afro de Cuba, desafortunadamente ya no podemos mencionar lo de «negro» ni lo de «negra». Castro entonces, antes de que aquellos infelices fuesen conducidos al paredón, hizo lo que hacía con todos sus presos, les extrajo la sangre primero, y me mandó una botellita, que yo conservo en mi refrigerador de oro blanco macizo, como también le mandó a unos cuantos, creo que a Chirac y a Zapatero también. ¡El Zapa, caray, qué bien se ha portado con el hermano Maduro! No esperaba otra cosa de él… Pues sí, oiga, qué toque delicado de exquisito paladar le ponen esas gotas a los mojitos, una auténtica sabrosura.

P: -No, gracias, ya se ha recalentado, y no hay nada peor que el ron recalentado, con… con sangre de opositor cubano… Por cierto, una última pregunta. ¿Sabía que a menudo en las redes sociales lo confunden a usted con el actor Morgan Freeman, qué le parece?

K: -¡Vade retro, Satanás! ¡No tengo nada que ver con ese «negro» resentido, facha, y de ultraderecha! No sé cómo Hollywood no lo ha expulsado ya de una buena patada en el trasero.

P: -Es uno de los mejores actores…

K: -¿Y? Antes que ser actor o de lo que sea, incluso antes de ser persona, hay que ser un buen revolucionario, un buen comunista. ¿O no se acuerda usted de las palabras del Che Guevara?

P: -También recuerdo que en pleno discurso en la ONU, precisamente, el Che Guevara comentó que fusilaban y seguirían fusilando, y que además escribió en su diario, mucho más tarde, que los «negros» eran vagos y no se bañaban.

K: -Esto último véalo como un elogio, el mismo Che Guevara no trabajó nunca, era un vago esencial y necesario, como todos los vagos de la izquierda, dicho sea de paso; claro que jamás se bañó, tampoco Fidel Castro jugó agua nunca, al que por cierto, entérese, llamaban «bolaechurre». En cuanto a los fusilamientos, a veces la mano de acero de un revolucionario no puede temblar. En ocasiones hay gente que merece estar más muerta que viva.

P: -¿Ejemplos?

K: -Estoy algo fatigado, puede retirarse. Ah, sin retorno, retírese y no vuelva nunca más.

En un pestañear Kofi se volatilizó, y el periodista quedó atónito, frente a una piscina desolada, de cuya agua aunque transparente y limpia empezó a emanar una espantosa peste a podrido.

Zoé Valdés es escritora y artista. Fundadora y Directora general de ZoePost.

Luant Mac-Beath es caricaturista, pintor y bongosero.

 

9 Comments

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  2. Julio Soto

    Genial

    • Zoe Valdes

      Muchas gracias.

      • Alejandro González Acosta

        Maravilloso, Zoeño! Muy buena idea, porque el humor es más corrosivo que el plomo. Dicen que el tal Kofi tenía su oficina llena de brujerias y siempre decorada con girasoles.

  3. Antonio Pérez Madrazo

    Je, je, je. Ese Kofi si que era un negro de mierda.

  4. miriam morales soriano

    Buenisimo! No dejar de «recordar» a estos «tipos» ni en el Infierno.

  5. Luis Mac-Beath. LuAnt

    Genial !! Me reí mucho con eso de malgastarle la eternidad a Café ( Kofi ). En pocos párrafos , viajas por la historia recordando tantas cosas… La verdadera caricatura del personaje es tu entrevista !!! Bravo.

  6. Grettel Trujillo

    Me ha encantado esta justiciera entrevista de ultratumba a los virus que una vez tuvieron patas.

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