EDITO

Colombia. El voto a cambio de la vida

Por Gloria Chávez Vásquez.

Tenemos que salvar nuestra Patria, los humildes que trabajamos siempre vamos a estar con la gente que empuña azadón todos los días y no con la gente que empuña un fusil para convencer incautos en este país. Los buenos somos más.

                                 Mensaje póstumo de Jesús Antonio Montaño, (Líder Indígena 1969-2022)

Colombia paga una alta cuota en sangre por su apego a la democracia y su amor a la libertad. En lo que va del año 2022, se han cometido 88 asesinatos de líderes sociales en las áreas rurales del país. Pero la muerte del líder indígena Jesús A. Montaño, ha despertado conmoción en el mundo ante la facilidad con que se elimina una vida tratando de obligar el voto para imponer una ideología obsoleta en esta nación.

Un líder con principios

Durante las revueltas perpetradas por la izquierda, en el occidente del país, Jesús Montaño Tumiña, líder de la comunidad Misak, criticó al Consejo Regional Indígena del Cauca por contribuir al desorden con el bloqueo a la carretera Panamericana, lo cual causó enormes pérdidas y escasez en el país. Considerando que el paro era un pulso político, Montaño pidió al presidente Iván Duque, medidas especiales para evitar más daños. Los líderes indígenas lo repudiaron y negaron que Montaño representara a su comunidad.

Jesús Montaño Tumiña

A mediados de mayo de este año, Montaño hizo público su apoyo al candidato del Centro Democrático, en la primera vuelta presidencial, Federico Gutiérrez. El 22 de mayo dio a conocer que el grupo armado de las Farc estaba obligando bajo amenazas, a miembros de su comunidad, a votar por el candidato del Pacto Histórico, Gustavo Petro.

En el video, Montaño declaró que “la situación de hostigamiento a los campesinos” era “preocupante” y que “ningún criminal nos puede obligar a votar por un candidato, que está aliado con las Farc y otras estructuras criminales”. No nos dejemos intimidar pedía el líder a su comunidad. La denuncia se hizo viral en las redes sociales y se unió a las de otras poblaciones amenazadas bajo pena de muerte, a votar por Petro.

La vida del líder Misak estaba marcada por la violencia producto de las guerrillas. En 2011 había perdido a su único hijo varón, asesinado por milicianos del sexto frente de las Farc, Jacobo Arenas. Su finca en la Vereda de Fondas, El Tambo Cauca, le había sido arrebatada por las narcoguerrillas por negarse a sembrar cultivos ilícitos.

El voto o la vida

El 5 de junio en la noche, Jesús Antonio, de 53 años, regresaba de una reunión. Ya cerca de su casa, en la vereda La Rejoya, al norte de Popayán, llamó a su hermana para tranquilizarla. Fue la última vez que Orfelina escuchó su voz. Sin noticias de su paradero, su familia y amigos lo buscaron por espacio de siete días. El martes 14 de junio, agentes de las fuerzas públicas encontraron su cadáver en una zanja y en alto grado de descomposición. Sus asesinos le habían propinado tres tiros en la cara.

El asesinato de Jesús Antonio Montaño generó la indignación de la población caucana y del resto de los colombianos dentro y fuera del país. El crimen no solo cegaba una vida, sino que significaba la peor afrenta a la libertad y democracia de la nación.

“Él tenía seguridad, pero a veces le tocaba irse a pie o en bicicleta”, declaró a la prensa Orfelina Montaño, explicando que Jesús Antonio, era un caso particular en medio de territorios hostiles donde escasea la gasolina de las camionetas de la Unidad de Protección Nacional y los viáticos se demoran en llegar. En esos días llevaba chaleco antibalas, pero no todas las veces iba acompañado por su escolta.

El comandante de la Policía Metropolitana de Popayán, coronel Jesús Quintero, recibió la llamada de la Red de Apoyo reportando el hallazgo del cuerpo; poco después era identificado por los familiares, pendiente al informe de Medicina Legal. El ministro de Defensa, Diego Molano, se trasladó a la capital del Cauca, y en coordinación con la Sijín y la fiscalía general se iniciaron las investigaciones.

El abogado Víctor Mosquera presentó la denuncia ante la Comisión Internacional de Derechos Humanos. La denuncia, dirigida a Joel Hernández, relator para Colombia de la CIDH, es “un llamado sobre este alarmante hecho en el que un líder indígena perdió la vida. Lo anterior con el objetivo de que la honorable Comisión conozca y se pronuncie sobre este grave hecho de violencia, que evita que las elecciones presidenciales se desarrollen de forma pacífica, libre de violencia”.

¿Dónde están los defensores de los derechos humanos, la Misión de Observación Electoral en Colombia y qué dice Gustavo Petro?, preguntaba la concejal de Bogotá, Lucía Bastidas, al publicar un video con las denuncias del líder indígena.

“Al pueblo Misak y al Occidente del país nos han arrebatado a un gran líder indígena” señaló la gobernadora del Valle del Cauca, Clara Luz Roldán. El excandidato presidencial Federico Gutiérrez, informó que Montaño “estaba amenazado por las disidencias de las Farc por apoyarme”.

Luis Felipe Henao, exjefe de debate de Gutiérrez, afirmó que con anterioridad habían alertado a la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo, que no solo las disidencias de las Farc sino el ELN, atentaban contra la vida de Montaño.

Entre los brutales grupos armados presentes en el Cauca están las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, conocidas como Clan del Golfo; el Ejército de Liberación Nacional; la columna móvil Carlos Patiño del Comando Coordinador de Occidente; el frente Diomer Cortés de la Segunda Marquetalia, grupo residual de las Farc. Tras la muerte del recientemente abatido Léider Noscué alias ‘Mayimbú’ esos grupos se disputan el mando de las disidencias en Cauca. ‘Mayimbú’ era el cabecilla de la disidencia de las Farc ‘Jaime Martínez’, quien ejercía el control de la siembra de marihuana y producción de coca para el tráfico de droga y armas en esa región.

La senadora María Fernanda Cabal declaró que, en abril, cuando se encontraron para celebrar el triunfo en las elecciones al Senado, Jesús “ya estaba amenazado, por rebelarse contra la barbarie a la que la guerrilla somete a los indígenas en el Cauca”.

El cuerpo de Montaño fue velado en el hogar de su padre en Silvia. El miércoles 15 miembros de la comunidad Misak vinieron a rendirle honor. tras un desfile por las calles del pueblo, el líder fue sepultado en el Cementerio Municipal, al acorde de rancheras, su música favorita. Hacia solo 5 meses la familia Montaño había perdido también a su madre. Jesús Antonio deja otra hermana, Margarita y dos hijas.

El expresidente y exsenador Álvaro Uribe Vélez viajó a Popayán y de allí a Silvia para acompañar a la familia del activista indígena. “Jesús Montaño fue un ejemplo de vindicación, efectiva, sin violencia, sin invasiones, sin bloqueos. Jesús sacrificó su vida y siempre honró su derecho de minoría dentro de la mayoría indígena.”

La Comunidad Misak

Los Misak son un grupo étnico de unos 22.000 habitantes radicados mayormente en el departamento del Cauca, en la cordillera central de los Andes, al sur de Colombia. Su Resguardo Mayor, Guambìa, está localizado en el municipio de Silvia. Su idioma nativo es el Namtrik.

Silvia es un pueblo tradicional, situado entre los departamentos del Valle del Cauca y el Cauca, apetecido por los turistas por su paisaje natural y su aire puro. Sus habitantes celebran el día de San Isidro ofreciéndole los productos de la siembra. Un lugar muy tranquilo hasta que se metieron las guerrillas a perturbar la paz.

De acuerdo con el informe del Instituto de Estudios para el desarrollo de la Paz la Defensoría del Pueblo emitió una alerta temprana de riesgo electoral en la zona que “pasó de medio a alto durante las primarias presidenciales del 29 de mayo”. Recalcó que esa región “se enfrenta a violencias de todo tipo por parte de los grupos armados.

Hablando para la cadena FM, el líder indígena y ex candidato al Senado, José Antonio Vitonás Yatacué, dijo que Montaño “venía denunciando la problemática del Cauca” y confirmó la “presencia de grupos armados en las elecciones del Congreso y también en las presidenciales“.

Firme creyente de que la democracia no se construye a la fuerza, Vitonás se quejó de que su comunidad vive una disputa étnica y que, “si no votas por un candidato, eres enemigo y te califican de paramilitar”. Algunas comunidades indígenas han sido objeto de torturas por parte de grupos armados por tener una postura política diferente a la de los demás líderes. “Nos ponen como carne de cañón” añadió Vitonás: “Eso le pasó a Montaño”.

Gloria Chávez Vásquez escritora, periodista y educadora residente en EE.UU.

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3 Comments

  1. Muy esclarecedor este relato analisis politico sobre Colombia, pero pero alguien me tiene que explicar porque les dan el voto a los progres socialistas comunistas terrorristas y el hecho no es solo en Colombia esto se verifica puntualmente en casi todo Centro-Sudamerica, no logro entender porque esta enfermedad, este virus que los castiga siempre o lo que sucede en Cuba no les basta como ejemplo?, piensan que eso no sucederà en su pais porque en teoria tienen elecciones libres? o no se han enterado que todo este territorio votan hasta los difuntos?y cuando no por creerse muy modernos usan las maquinas Dominium que pena! que lastima!!querer vivir siempre en cadenas y en la pobreza

  2. Alejandro González Acosta

    La muchedumbre se mueve más por el odio y el miedo que por el amor y la paz…

  3. Esclarecedor y tremendo este articulo.
    Es el precio que esta pagando toda America Latina. Uno a uno van cayendo bajo la bota sucia del “Socialismo del Siglo XXI” nuestros paises de America Latina: el pueblo no recibe respuestas a su hambre y desamparo. La corrupcion y el nuevo orden mundial recogen su cosecha.
    La mayor riqueza de un Pais es su conciencia y esta es asesinada por el hambre y el desamparo. Dios nos proteja!

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