Sociedad

Causeur. Eutanasia: ¿el salto hacia lo desconocido?

Por Ana Pouvreau/Causeur.

Los opositores a la legalización de la eutanasia temen, tras la votación final prevista para el miércoles, un descenso a los infiernos en perspectiva. El escritor Michel Houellebecq ve en este cambio de civilización la eutanasia de Francia. El jurista conservador Grégor Puppinck hace una lista de las 27 consecuencias abusivas de la ley, según él, y teme la arbitrariedad y los numerosos litigios que se avecinan.


“No puedo evitar pensar que al pedir el acceso a la eutanasia para sus ciudadanos, es su propia eutanasia lo que Francia pide”, escribió Michel Houellebecq hace tres días en Le Figaro[1].

La introducción de un “derecho a la ayuda a la muerte” fue una promesa del segundo mandato de cinco años de Emmanuel Macron. Está a punto de tener éxito en la votación final y solemne de los diputados el 15 de julio de 2026 en la Asamblea Nacional.

Ante la radicalidad del texto de la propuesta de ley relativa al derecho a la ayuda a morir[2] y a la intransigencia del ejecutivo en esta cuestión civilizacional primordial, es urgente preguntarse sobre las consecuencias directas de tal cambio social en todos.

Un texto ampliamente criticado

Sordo y ciego ante la protesta suscitada por el carácter extremo del texto (¡cuya radicalidad es inigualable en el extranjero!) De la propuesta de ley sobre la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido[3], la mayoría de los diputados persisten en apoyar la ayuda activa a la muerte[4]. Al final de un laborioso viaje parlamentario entre las dos cámaras del parlamento, el Primer Ministro decidió, bajo la presión del Elíseo, dar la última palabra a la Asamblea Nacional, en una votación final el 15 de julio de 2026[5].

El 30 de junio de 2026, la Asamblea Nacional aprobó en tercera lectura el texto sobre el establecimiento de un derecho a la ayuda a la muerte, que el Senado, por su parte, rechazó en tres ocasiones.

El Consejo Constitucional rechazó, por su parte, el 17 de junio de 2026, una propuesta de referéndum de iniciativa compartida destinada a excluir de la noción de “cuidado” la “provocación activa a la muerte”, descartando así la posibilidad de un referéndum sobre la eutanasia.

Y esto, a pesar del clamor…

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One Comment

  1. Fonseca

    La Nueva Bastilla de los bastos políticos franceses…

    Tal y como se ha propuesto la ley de eutanasia y ayuda al suicidio, mucho me temo que la norma debería llamarse derecho a matar en vez de derecho a morir. Más de algún heredero con cierta prisa por heredar puede que quiera deshacerse de su testador cuando éste sufra un accidente o una enfermedad repentina que se esté alargando en su evolución hacia la recuperación. Bastará con que el beneficiario decida que su familiar sufre demasiado —desde su interesado punto de vista— para que solicite la eutanasia para el pariente que ha testado en su favor.
    Cada día me convenzo más de que, en lugar de progresar hacia una sociedad más sensible y humanitaria, estamos involucionando hacia una edad jurásica franca y llanamente monstruosa y despiadada.
    Aun tratándose de una persona que desee suicidarse, la maldita ley le está privando de la posibilidad de arrepentirse y tomar una decisión en favor de su vida; un desenlace que podría ser muy distinto con la adecuada atención psicológica y psiquiátrica. Esta ayuda es oportuna para evitar el suicidio en personas con depresión o enfermedades que nublan su capacidad de enfoque en situaciones críticas, donde el individuo se siente desbordado por hechos puntuales que le impiden tomar decisiones sanas y con la cordura necesaria para superar las crisis vitales que le estén azotando ante pérdidas de todo tipo.

    Lo dicho: los cangrejos van hacia atrás porque es su forma de deambular, pero los hombres van hacia atrás por estupidez supina. La peor de las especies es la especie política, cuya desgraciada presencia solo sirve para robar, mentir y destruir cuál ejército de langostas.

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