EDITO

Cambiemos la música

Minervo L. Chil Siret

Por Minervo L. Chil Siret.

La historia se repite. Una vez más los cubanos nos vamos por las ramas en vez de ir a la raíz del problema. Una vez más bailamos, como pueblo, al son que toca la dictadura. Aunque a veces ni siquiera nos percatamos de esto porque la música no la toca en vivo esa orquesta mediocre que detestamos sino que la pone un DJ contratado para la fiesta.

Los servicios de inteligencia de la dictadura crean constantemente cortinas de humo para desviar la atención de lo verdaderamente importante y muchos, incluido muchos opositores, se van tras ellas. Algunos por ingenuidad, otros porque han aprendido a jugar con la cadena pero no con el mono, y algunos más porque aunque tengan identidad de opositores, su función es precisamente evitar que se ponga el foco donde la dictadura no quiere.

Estos últimos no son tan difíciles de reconocer. Solo basta mirar con detenimiento y prestar la debida atención a las posiciones que se toman y los criterios que se emiten, especialmente en los momentos críticos.

Hay algunos que siempre mantienen un discurso que en su lenguaje y tono, se asemeja al de la dictadura, aunque aparenten oponérsele. Esos tienen la función de ser la referencia visible de esa línea.

Otros por el contrario, aparentan ser más radicales, para cautivar a la audiencia que no se identifica con el grupo anterior y/o se le opone abiertamente. Por momentos puede que hasta simulen un enfrentamiento con aquel sector, pero en momentos claves cambian de posición y hacen un giro en su discurso que los acerca a ellos.

Y están quienes constantemente están creando o promoviendo campañas que capturan el malestar popular y lo encausan hacia donde no le hace daño al régimen y no soluciona el problema de fondo.

Una vez más, hay quienes se han dado a la tarea de, en un momento crítico para la dictadura, crear campañas que aunque puedan ser justas y legítimas, no van a la raíz del asunto. Y eso es precisamente lo que buscan. Evitar que el pueblo cubano se enfoque en lo que realmente debería, el fin de la dictadura totalitaria que por más de sesenta años le ha privado de todos sus derechos.

La campaña de turno, es No al Servicio Militar Obligatorio. Cuando lo que se debería exigir es No Más Dictadura, Ahora la Libertad. Con el fin de la dictadura, todas y cada una de esas campañas y demandas, repito justas y legítimas, llegarían a buen puerto, y no solo de manera parcial y aparente.

Cambiemos el DJ y pongamos nosotros otra música, la que nos gusta, entonces el ambiente de la fiesta será otro, y por tanto, el festejo también.

Hagámosle honor a esos valientes que en julio del año pasado, en toda Cuba, gritaron lo que había que pedir, Libertad. Y a todos los que desde mucho antes que ellos, dedicaron y dedican su vida a lograr la libertad plena en nuestra amada Patria.

Todos cubanos, todos hermanos y ahora, la libertad.

Minervo L. Chil Siret
Miembro del Secretariado Ejecutivo del Movimiento Cristiano Liberación.

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