Borat, la secuela pujona

Por Zoé Valdés.

Gran cantidad de espectadores esperábamos la secuela de Borat, ese filme y ese personaje creados por el director, actor, humorista y músico Sacha Baron Cohen, finalmente ha sido producida y estrenada por Amazon Prime, y a mi juicio es bastante decepcionante. Confieso que por momentos me arrancó carcajadas algo nerviosas, y poco más. El resto puro pujo para confraternizar y congraciarse con todo lo políticamente correcto del planeta este tan espantosamente extremista en el que todavía sobrevivimos.

El personaje de la hija y su transformación al feminismo, pese a que también hace una supuesta crítica tibia a este movimiento cada vez más radical e intolerante, como a la prensa, se diluye cuando supuestamente involucra a un amigo del presidente Donald Trump y ex alcalde de New York, Rudy Giuliani, en varias escenas de acoso a la joven periodista. En donde algunos han visto acoso de Giuliani a la hija ‘puerca’ convertida en periodista por arte de birlibirloque yo he visto todo lo contrario: acoso de una mujer joven a un anciano, acoso extremo de un director a un hombre político jubilado con el que al parecer no congenia en ideologías, y además de acoso también engaño. Porque Sacha Baron Cohen se ha unido a esa caterva de cineastas y humoristas que sólo critican desde el lado ‘bueno’ de su ideología, y esa ideología siempre estará del lado políticamente correcto de la izquierda.

El guión no tiene absolutamente nada más contundente que mostrarnos que las vicisitudes de un periodista local y extremadamente estúpido e ignorante, además de mediocre personaje, racista y machista, que necesita acometer la tarea que le han dado en Kuzek su aldea natal en Kazajistán, que en apariencia sería la de regalar su hija al vicepresidente de Estados Unidos Mike Pence, o a Rudy Giuliani, en su defecto. Pareciera un influencer cubanomiamense más que un periodista. Así de pujo en pujo, lo único que consigue el director de este bodrio es intentar ridiculizar a un sistema político en el poder, del que él se beneficia un montón para producir sus clavos de películas, y que se llama capitalismo.

El numerito con Rudy Giuliani -para los que saben de cine- podría costarle caro, porque para nadie es un secreto cómo se cortan y montan las escenas filmadas y hasta cómo se  filman engañando a veces a la persona en cuestión cuando ésta amablemente acepta aparecer en un filme del que le han mostrado un falso guión.

Como era de esperar, y se nota en el cartel de la película, la pandemia creada por el PCCH forma parte de la trama, me refiero al coronavirus o Covid-19, pero en este caso proviene del enemigo representado por el gobernante de esa aldea de Europa central de la que es oriundo Borat Margaret Sagdiyev.

¿Recomendaría la secuela pujona de Borat? Claro que sí, porque no se trata de ‘enlistar’ a nadie ni de apartarlo y censurarlo. Se trata de que ustedes la vean y juzguen por sus propias emociones e ideas, que no histeria e ideología.

Zoé Valdés es escritora y artista. Fundadora y directora general de ZoePost.

2 Comments

  1. Alejandro González Acosta

    El problema es que aunque algunos cineastas y otros afines insistan en que la ideología se ubica en la izquierda, la realidad está en la derecha.

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