After 9/11

Por Denis Fortun.

 

En los altos, en la oficina conocida como Hard Secondary, a la muchacha le revisan el pasaporte y verifican toda la información que existe sobre ella en la base de datos. Abajo, su madre, en el área donde se recogen los equipajes, muestra la habitual impaciencia que a diario consume a los que esperan. En casi dos horas aún no sabe qué pasa realmente, y al fin se acerca a mí, y en un inglés con un acento nórdico bien fuerte, me pide la ayude.

Me contó la había invitado a que pasase unas vacaciones en West Palm Beach, y así, dejar atrás por un tiempo el gélido clima escandinavo. Yo trato de calmarla, diciéndole que es un proceso rutinario, sin embargo, a veces se comporta muy lento. Los oficiales inmigración revisan a ciertos pasajeros, muchas veces al azar, pero la gran mayoría después salen y a divertirse en la Florida.

Cincuenta minutos más tarde baja un oficial acompañando a su hija. La joven va a ser devuelta a su lugar de origen. Con pena veo cómo la madre me mira perturbada por encima de los hombros de la hermosa adolescente, en lo que se abrazan. Sentí vergüenza y me alejé lo más que pude. Llorando, cada una separa sus maletas, la madre para quedarse, su hija para regresar en el primer vuelo que hubiese a Europa, con una rabia en el rostro que supera al dolor que representa una despedida.

Alguien comentó que era un espectáculo triste. Otro agregó que las suecas todas están muy buenas y son locas, que les encanta la mariguana. Uno, muy solemne, dijo que en este país después del 9/11 los americanos perdieron su inocencia y están cobrando por eso.

 

Denis Fortun es poeta y escritor.

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