Relato Social

El día de las almas

Por Gloria Chávez Vásquez.

 

Cada individuo en el planeta se encuentra hechizado

hasta que su humanidad está dispuesta a despertar.

William Blake

                                                                      

La fiesta de Halloween, más conocida en español como el día de las brujas tiene su origen en la antigüedad como un ritual pagano con intención espiritual. Los anales herméticos dicen que ese día se abre un portal entre dimensiones, dando licencia a las almas en pena y a los espíritus escabrosos, para entrar en el mundo material a jugar bromas macabras o a saldar cuentas con los vivos.

Los espíritus atormentados retornan ese día por si le les olvidó el celular o la cartera. O mejor aún, por si tenían alguna vendetta pendiente. Los que descansan en paz, a nada tienen que volver a este mundo lleno de locos y cosas raras.

 

Los divorciados de la existencia de un Dios misericordioso, juegan al satanismo por aquello de que el diablo les resulta más real, bondadoso y simpático y aparte no les censura sus excesos.

 

No sé a qué “genio” se le ocurrió mezclar la inocencia de los niños con las tinieblas del Halloween. Y bueno, la celebración tomo un rumbo “cultural” según la imaginación y la nacionalidad de los aludidos, con la ayuda de Hollywood y los tatuados rockeros más conocidos como los reptilianos. Satanás no tendrá ningún problema reconociendo a sus hijos cuando llegue el momento de reclutar a los suyos, el día del juicio.

 

A mí la fiesta me resultaría antiflogitinica, si no fuera porque toda esa plaga de demonios woke, algunos disfrazados pero otros reales, vienen a por el candor de los niños. No olvido aquella época en que a los locos le dio por introducir cuchillas en las manzanas, o envenenar los dulces, como una forma de chiste criminal. Tal es la aversión de los endemoniados, a la inocencia.

 

Con el tiempo, el Halloween se ha ido despojando de las máscaras. Ahora son mas los adultos que disfrutan del aspecto de deformidad, de lo sangriento y lo violento, en desfiles como el de Village, en New York. La imaginación en todos los aspectos se desborda, y resulta interesante ver hasta donde puede el ser humano en crisis, recrear sus pesadillas.

 

Este año, sin embargo, el mundo trajo algo nuevo. Los niños se disfrazaron de personas reales, más que de figuras de ficción. Y en un caso insólito, una comunidad optó por vestir a los niños de figuras históricas o de santos. Loada sea esa iniciativa. Un niño disfrazado de Dexter o de Hanibal o de Jason, hacha en mano y sangre rodando, es como para dar ideas que luego leemos en las noticias, “sorprendidos”.

 

24 horas después, el almanaque pasa página a otro mes. Noviembre, comienza fechas con el día de los muertos y el día de los santos. Y en verdad resulta sano, justo y equitativo, emular bellas tradiciones culturales como la de los mexicanos y japoneses, honrando las almas de nuestros seres queridos ya fallecidos, por lo menos un día al año.

 

Aunque los espíritus no se manifiesten como nosotros quisiéramos, pues han trascendido a otra dimensión que no es el material, sus espíritus están presentes en el momento en que los evocamos.

 

No se me ocurre nada mejor para conectar con ellos que este mi poema, definitivamente inspirado por las altas esferas hace ya muchos años, pero que para los efectos es eterno.

 

Con toda mi devoción a los seres que son parte de mi esencia y ahora lo son del universo, más cercanos a Dios, pero con quienes continuamos conectados vía el Amor y la Memoria.

 

PROCLAMA

 

A las personas que mueren en el olvido,

Y se les revive en la memoria

Convirtiéndolos en inmortales;

A las personas que les dolió la vida

Porque les hirió el alma;

Que entregaron tanto amor

Que al final se desangraron;

A las personas que cambiaron

La noche por el día;

A los que tanto besaron

Que perdieron el sabor humano;

A los que nada se les dio

Cuando pidieron;

A los que, cansados de la vida,

Dispusieron de la suya

Como lo haría Dios;

A esas personas,

Vosotros, ¡oh, gentes! A quienes nunca levantasteis monumentos

Después de muertos;

Se les agradece en otro verbo,

No con el de consagrar,

Ni el de perdonar siquiera;

O con la palabra

Que habéis reprimido tanto.

Que no la llamáis amor

Sino censura;

A estas personas,

¡Oh, humanos!

Se les grabará sus nombres,

No en las enciclopedias,

Ni en los textos escolares,

Sino en el corazón profundo de la tierra.

 

De la colección de poemas, Oda Perdida de la escritora Gloria Chávez Vásquez

publicada por Basilisco Editorial, México, 2022.    

 

                                                                                   

 

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