Por Omar Sixto/Cuba Olvidada.
Trabajando en la segunda parte de mi libro Se acabó la diversión, encuentro una publicación del Departamento de Agricultura del gobierno de Mario García Menocal titulada Cuba, lo que ella tiene para ofrecer al inversor o al que busca hogar. Es un libro de solo ochenta páginas y publicado en inglés.
En su introducción reconoce que “después de la primera Intervención Americana [de 1898] se entregó un ‘paraíso recuperado’. Con la elevación de la Bandera Nacional de la libertad, una nueva estrella fue agregada al firmamento de las Repúblicas libres. Para dejar saber al mundo exterior qué significa esa estrella, para describir nuestras esperanzas y aspiraciones y el justo reclamo de reconocimiento político, social y económico, es el objeto de este folleto; es la petición de Cuba por un lugar en la línea del Progreso”.
Era un llamado a la inversión extranjera por parte de una joven república quinceañera.
El folleto describe la geografía, el clima, la tasa de mortalidad —muy positiva comparada con los países europeos que estaban despedazándose a bombazos en la Primera Guerra Mundial— y la topografía. Indica que la población en ese año era de solo dos millones y medio, muy pocos para “nuestras 46 000 millas cuadradas, muchas de las cuales consisten en tierras excepcionalmente ricas, que fácilmente pueden sostener a una población de quince millones o más”.
También nos deja saber que en 1915 —hace ciento once años— habían emigrado a Cuba 250 000 españoles y 20 000 norteamericanos, británicos y alemanes. “Una característica bastante alentadora para el incremento de nuestra población es el hecho de que tenemos un exceso de nacimientos comparado con los decesos, sumando hasta 40 000 por año, por lo que nuestro promedio anual de incremento de la población blanca es 37 000 por año”. Es 1915: el racismo campeaba, pero ese tema —aunque doloroso— no opaca el progreso que se describe…
Pulse aquí para acceder al sitio y terminar de leer el artículo.















