Por cubanuestraeu.
Totalitarismo y capitalismo no son sistemas necesariamente excluyentes. La historia ofrece ejemplos suficientes de regímenes autoritarios capaces de convivir con economías capitalistas, o al …menos con amplios espacios de mercado y propiedad privada. Desde la Italia de Mussolini hasta la China contemporánea o el modelo autoritario de libre mercado de Vietnam, la experiencia demuestra que, para determinados intereses económicos y geopolíticos, el autoritarismo puede resultar perfectamente compatible con el capitalismo e incluso más conveniente que una democracia liberal plenamente consolidada.
Esa posibilidad debería estar presente en cualquier análisis sobre el futuro de Cuba. Porque si Washington llegara a considerar que sus intereses estratégicos, económicos y migratorios pueden garantizarse mediante un gobierno cubano autoritario, pero alineado con Estados Unidos, no necesariamente tendría que apostar por una transición democrática profunda. La democratización de la isla podría dejar de ser el objetivo central y convertirse, en el mejor de los casos, en una aspiración secundaria frente a otros intereses considerados más urgentes.
Ahí es donde adquiere especial relevancia la política de Marco Rubio, máximo pilar diplomático de la Casa Blanca.
Rubio conoce perfectamente la historia de las relaciones de Estados Unidos con América Latina y, particularmente, la diferencia entre promover un cambio de régimen y conseguir que un determinado gobierno se alinee con los intereses estadounidenses. Su peso político dentro del gabinete depende mucho más de su capacidad para ejecutar la doctrina exterior de Donald Trump que de asumir el papel de portavoz de los intereses del pueblo cubano. Confundir ambas cosas conduce a una interpretación equivocada de la política exterior de Washington…















