Por Gloria Chávez Vásquez.
«La fantasía, aislada de la razón, solo produce monstruos imposibles.
Unida a ella, en cambio, es la madre del arte y fuente de sus deseos». Francisco de Goya y Lucientes (1746–1828)
Con la frase “El sueño de la razón produce monstruos” en uno de sus grabados de la serie “Los Caprichos”, Goya sintetizó, de manera brillante, el enigma del subconsciente. Esta conclusión, solo fue posible en medio del dolor físico y mental de un hombre que exploró las pesadillas, la fantasía y los impulsos reprimidos y desatados en el ser humano.
Francisco de Goya fue uno de los primeros artistas en descubrir y revelar, a través de su obra, las profundidades del ser interior. Tras una grave enfermedad en 1792, que le dejó sordo y en estado de depresión, sus pinturas se alejaron de las escenas cortesanas para revelar las imágenes soterradas en la psique humana, tratando de exorcizar los miedos individuales e irracionales y explicarse la crueldad, innecesaria, de la gente.

Pintor y critico social
En su juventud, el artista español más importante de los siglos XVIII y XIX, diseñaba cartones para tapices, siguiendo la moda del estilo rococó y neoclásico; decoraba, además, residencias reales con pinturas alegres y coloridas de la vida cotidiana. Como pintor de cámara, su estilo fue más auténtico y creativo, logrando captar la prosaica humanidad de la realeza española.
Goya fue un magnífico cronista de la brutalidad humana. A través de sus grabados de “Los desastres de la guerra”, denunció el sufrimiento causado por la barbarie. Su obra pictórica más importante y universal es “El tres de mayo de 1808 en Madrid” también conocida como “Los fusilamientos del 3 de mayo”, inspirada en el levantamiento y posterior fusilamiento de ciudadanos madrileños por parte del ejército invasor de Napoleón durante la Guerra de Independencia Española. Está catalogada como una de las grandes pinturas de la era moderna, por su divorcio del arte religioso y de las representaciones típicas de la guerra. La dramática luz que emana del farol, la inhumanidad del pelotón de fusilamiento, de espaldas y sin rostros, y la postura en cruz del hombre de la camisa blanca, son una poderosa imagen de denuncia antibelicista.

Las pinturas negras
A lo largo de su vida, Goya pintó en las paredes de su casa, (conocida como La Quinta del sordo), “Las Pinturas Negras”, murales de estilo expresionista, de pinceladas violentas y colores ocres, negros y grises transmitiendo escenas de angustia, terror y locura. El pintor se valió de la sátira para condenar los vicios de la sociedad, la ignorancia, la superstición y los abusos del poder, pidiendo a sus congéneres, hacer uso de la “razón divina”.
Entre sus obras más icónicas se incluyen: “La familia de Carlos IV” un retrato sutilmente irónico de la familia real; “La maja desnuda” y “La maja vestida”, innovadoras y provocadoras por su interpretación de la sensualidad y el cuerpo femenino e indudablemente influenciado por Velásquez; “Saturno devorando a un hijo”, originalmente pintada en una de las paredes del comedor de su casa, es reconocida como su obra más perturbadora.
Goya fue sometido al interrogatorio de la Inquisición, debido a sus críticas al clero en su serie “Los Caprichos” y por pinturas de las majas, calificadas de eróticas y obscenas. Al final de sus días, desilusionado por los ataques a su libre expresión y dolido por la hipocresía y el lamentable estado moral y espiritual de su patria, se exilió en Burdeos, Francia, donde murió a los 78 años.

La luz de dos siglos
Francisco de Goya desarrolló un estilo pictórico que trascendió su época. Reconocido mundialmente como el padre del arte contemporáneo y precursor del Romanticismo, el Expresionismo y el Surrealismo, su obra cubrió, desde el rococó cortesano, hasta la pintura profundamente crítica, expresiva e introspectiva.
El Museo Nacional del Prado alberga la colección más importante de su obra. La conexión de las pinturas del artista nacido en Zaragoza, y las teorías del psicoanálisis del alemán Sigmund Freud y el suizo Carl Jung, son objeto de estudiosas investigaciones, como “La aproximación psicoanalítica a la obra de Francisco de Goya” publicada por la Universidad Complutense de Madrid.
El récord histórico por el valor de una pintura de Francisco de Goya lo ostentan los retratos de Doña María Vicenta Barruso Valdés y su madre, Doña Leonora Antonia Valdés de Barruso. Ambos lienzos se vendieron juntos en la casa de subastas Christie’s por 16,4 millones de dólares. Sus obras más emblemáticas (como Las majas o El 3 de mayo) pertenecen al patrimonio nacional y por tanto no tienen un valor de mercado asignado.
Gloria Chávez Vásquez escritora, periodista, educadora, reside en Estados Unidos. Sus libros pueden encontrarse en Amazon.com. Verbum.com. Goodreads.com, Buscalibre.com
















