Por Pablo J. Ginés.
Hace algo más de un año, el filósofo y escritor francés Fabrice Hadjadj terminaba su libro Tom Cruise y su misión: imposible, y lo enviaba a su editor en Francia. Ni le interesaba especialmente el mundo hispano, ni hablaba español, ni pensaba en España.
«Estar aquí, hablando español, era impensable», explicaba este miércoles en el Colegio Mayor Roncalli, de Madrid, ante unas 60 personas. «Esta es mi misión imposible ahora, ser un escritor francés, llegar a España sin saber español, y ahora escribir en español… como un pianista que de golpe se pasa al violín».
Recibió una invitación a poner en marcha la academia Incarnatus en España, de formación humanista para jóvenes. Era como recibir instrucciones para una misión que se despliega de fase en fase. Como cuando Ethan Hunt (el héroe de Misión Imposible) recibe instrucciones por un pinganillo de un jefe misterioso al que ni ve ni conoce. La misión se va asumiendo, sin ver todo el paisaje. Cuando el Jefe es Dios, se camina en fe.
Manglano no ve cine de acción; López Linares, sí
Al lado de Hadjadj, dos personajes más que peculiares. Estos dos personajes peculiares están aquí elegidos personalmente por el filósofo francés, porque, dice, «son afilados para este tema».
Por un lado, José Luis López Linares, director de cine, autor de lo que llaman ya «la Trilogía Hispánica» (Hispanoamérica, canto de vida y esperanza, 2024; España, la primera globalización, 2021; We The Hispanos, 2026). Maestro documentalista, admite que le gustan las películas de acción. Cuesta mucho hacer hablar a López Linares, pero Hadjadj lo consigue, y también la presentadora del acto, María Serrano, responsable de Cultura en Artículo 14. Su tema es ¡la misión imposible de España y la Hispanidad!
Y, junto a ellos, el sacerdote José Pedro Manglano, fundador del movimiento Hakuna, que empieza admitiendo que no le interesa el cine de acción y que apenas lo ha seguido. «Me apasiona el cine que recoge el movimiento interior, como en Perfect Days, esa historia de un hombre que limpia baños públicos. La película recoge sus hábitos cotidianos. Hay poca acción, pero capta el movimiento interior», explica.
¡El cine es movimiento exterior!
Hadjadj puede titubear en la pronunciación pero no en los argumentos, que tiene trabajadísimos, en parte porque los debate con su esposa dramaturga.
Captar lo interior, dice el francés, «lo puede hacer también el teatro, pero el teatro no puede recoger a un caballo corriendo, ni siquiera a un hombre corriendo. La cámara debe salir afuera, a la naturaleza, recoger caballos, toros bravos, hombres que corren. ¡El movimiento es lo esencial del cine! En el teatro, hay una convención de palabra: salgo al escenario y digo «soy un gato». Pero en cine eso no funciona».
Manglano le tiene que dar la razón sin reservas. Y todo eso lleva a Tom Cruise y sus personajes de cine, siempre corriendo, «con nuevas cámaras y técnicas que recoge más movimiento», prosigue Hadjadj…
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