EDITO

DLA. Cuidado con lo que le pides a la tiranía, porque te lo puede conceder

Por Zoé Valdés/Diario Las Américas.

Cuidado con lo que le pides a la tiranía porque te lo puede ofrecer, oí decir hace mucho tiempo -no uso el verbo escuchar porque es un verbo demasiado manoseado por la gentuza que quiere pasar por catedrática, se escucha música, lo otro es oír; además ya lo escribió Fernando Vallejo en Peroratas: “Yo, por ejemplo, nunca uso el verbo «escuchar», que significa oír con atención. ¿Y por qué? Porque no me gusta, porque no lo necesito, porque está de moda. A mí con «oír» me basta porque me sirve tanto para un trueno como para un discurso. Si el presidente escucha un trueno, yo lo oigo. El presidente es un atropellador del idioma, un ignorante, un abusivo, un vivo: yo ya estoy muerto.” Bien, ya tienen la Amnistía tan demandada por ciertos opositores socialistas, y el resto de engañados, con la liberación de 2000 presos políticos, que serán de todo menos políticos; mientras, se siguen encarcelando inocentes.

Dicho y hecho. Ahí tienen la Amnistía (exigida también por Fidel Castro en su momento; cada vez que algún izquierdoso exige Amnistía te introducen en el fambeco una placa solar china), tan cacareada en esa Carta de los intelectuales que yo iba a firmar con la mejor intención, sí, a veces me mareo, pero que me negué a hacerlo tras pensarlo mejor porque después de habérseme pedido que añadiera mis demandas, esos intelectuales no me las aceptaron. Estas eran las de una intervención militar humanitaria -toda intervención lo es.

Estados Unidos ahora verá esa liberación, o sea esa Amnistía, como una gran acción por parte del régimen, sin enterarse o tener en cuenta -que a estas alturas si no están enterados, remal vamos- de que la tiranía ha hecho en el pasado idénticos falsos gestos, durante décadas: liberarán supuestamente a 2000 presos políticos, en su mayoría no lo son, sino que serán amnistiados los delincuentes, a los que zumbarán de inmediato -trato mediante- hacia Estados Unidos. Fin de la historia. La baba continúa, y todos los que viven del cuento de la libertad de Cuba de una y otra orilla, seguirán chupando de las arcas estadounidenses. ¿Y Cuba? De mal en peor, gracias…

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