¨Black Phillip, Black Phillip A crown grows out his head¨…

Por Félix Antonio Rojas.

Vivimos en los tiempos de los cronocatores (planetas que rigen el tiempo), del comienzo de la gran conjunción de Saturno y Júpiter en la casa de Acuario con la entrada de Ofiuco Scorpio, dando inicio a grandes transformaciones sociales, donde todos los paradigmas de la humanidad serán cambiados.

En esta escena de un presente futurista-apocalíptico, en el que el ser humano vive acechado por un enemigo invisible e implacable, físico y filosófico, cada vez más parecido a las tecnologías de ciencia ficción, dentro de una realidad paralela, en que la humanidad se prepara para abandonar un devastado planeta y colonizar nuevos mundos habitables, aparece como un ejemplo la empresa Neuralink.

Neuralink, del magnate de la industria Elon Musk, que presentó los últimos progresos de una tecnología -la que según él- es capaz de conectarse al cerebro para mejorar sus funciones y restaurar los defectos encontrados, y no sólo eso, el invento está apto en la cura de la depresión y de conservar en un fichero la memoria del ser humano; es decir que se podrá descargar la conciencia en un ordenador con todos los recuerdos, como en un filme o un disco musical es más que un proyecto, intenta corregir imponiendo un caos incontrolable.

En el momento en que el hombre se enfrenta a las respuestas omitidas en la entelequia de la realidad impuesta y reglamentaria -historia, cultura, ciencia, arqueología, política, religión y cosmología-, encuentra la réplica en la fábula, el mito, la tradición oral, el cuento, el apólogo, la leyenda, en la epopeya y la alegoría.

Muy pronto cuando se haga comercial Neuralink, se podrá comprar la inmortalidad en una boutique, junto a un perfume o un spray de pimienta. Eso sí, solo con una condición innegociable: Hay que creérselo.

Félix Antonio Rojas es Freelance.

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