Por Víctor Lenore/Vozpópuli.
Los niveles de surrealismo están bien altos. El pasado 3 de diciembre fue un día especial, ya que era el escogido por Ignacio Giménez, un español con aspecto benevolente y 250.000 seguidores en Facebook, para ejecutar su plan de rescate a los pobres de la isla caribeña. Anunció que usaría la red cubana de hoteles para repartir la cantidad de 1.100 dólares por familia, pero que las que tuvieran a partir de cinco hijos menores recibirían 5.500, una fortuna en las actuales circunstancias. Durante días, muchos de sus seguidores le interrogaron por los detalles: dispositivo de seguridad, cómo había metido tanto dinero en el pais, dónde podía acudir la gente del medio rural… Aparecieron multitudes en las puertas de establecimientos emblemáticos. Como era de esperar, todo había sido una performance.
Así lo explica la revista El Estornudo, un referente de información no oficial en la isla: «La fórmula Giménez es clara: el español apela a todo lo que está mal en el país, invierte la realidad y muestra ante sus seguidores cómo sería el lugar de sus sueños. No podría decirse, a esta altura, que les miente, porque nadie tiene puesta en las manos de España su fe en una Cuba libre, ni nadie admitiría que el país será otro de la noche al día, pero hay un evidente pacto entre Giménez y sus lectores a través del deseo, de la esperanza», destacan. Giménez defiende que la próxima revolución no será diseñada por guerrilleros atrincherados en Sierra Maestra, sino que vendrá a través de la «oposición imaginativa», la creación de un «estado de ilusión masiva» capaz de lanzar a las calles a los millones de cubanos «que normalmente no chistan si se les va la luz a mitad de la telenovela»…















