Salud mental y Bahía de Cochinos

El Houston, embarcación donde iban los valientes expedicionarios

Por Lucimey Lima Pérez.

Desde abril de este año aparece en mi memoria lo imborrable, así cada año tras año, por considerable tiempo recuerdo el acontecimiento ocurrido ese mes en 1961 en una hermosa zona de Cuba, de Santa Clara, luego de Villa Clara y ahora perteneciente a la Provincia de Matanzas. Los que hemos tenido la oportunidad de pasearnos por esas tierras tan hermosas, no importa a qué edad, ni si lo recordemos. Qué belleza. Bahía de Cochinos, un dedo del Golfo de Cazones. De Playa Girón a Playa Larga, la Ciénaga de Zapata con Guamá, una boca abierta hablante de dulzuras, la Laguna del Tesoro, el Criadero de Cocodrilos (triste su encierro, aunque prolífero). Gracias doy por conocer tan hermosa Naturaleza, gracias a mi Padre que me enseñó a quererla tanto.

A pesar de los años transcurridos no puedo entender lo que pasó en la Invasión de Bahía de Cochinos, creo que me niego. Me permito y me atrevo a clasificar con todo respeto los grupos diferentes, sin embargo, son entes enfrentando tan desdichado evento.

1-Los desembarcantes cubanos y sus familiares

2-Los desembarcantes estadounidenses, que sí los hubo, y sus familiares

3-Los ¨rasos defensores de la revolución¨ y sus familiares

4-Los conocedores de los eventos que no se encontraban en el sitio de los hechos, e incluso sus amigos que solo conocían que ellos sabían de ¨algo¨

5-Los responsables de lado y lado, que son, sin duda, muchas posiciones

A cada cual le toca su cuota, racionada o en exceso, libre o culpable, quisiera decir ¨ya para qué¨, pero Playa Girón es presente eterno.

Si me refiero al grupo 1 puedo intuir la tremenda frustración de los valientes ¨invasores¨ que solo deseaban rescatar lo perdido, la libertad con defectos, pero no con opresión. Alrededor de 1200 compatriotas, llenos de esperanza coartada. Pues, depresión, ansiedad, estrés, trauma, y creo que, aunque dual, sentimiento de minusvalía. Quién quisiera ser cambiado por tractores y finalmente por unos cuantos millones de doláres en comida y medicinas, humillante, especialmente para los que propusieron y ofrecieron el intercambio. Cierto, los salvó del encierro, eso es todo. La huella queda, y la herencia es ineludible. Un solo hombre vale mucho más de US$53 millones, mejor, no tiene precio. Dos de ellos quedaron atrás, esperaron hasta 1986 y 1992, creo. Sometidos al estrés de las separaciones, del posible fusilamiento y de mucho más. Supongo que el sentimiento de muchos de los familiares de todos era de molestia, pues cómo sustentar tan descabellada idea, que no lo era tanto si hubiera tenido el apoyo NECESARIO Y ESPERADO. Nunca llegó y eso añade mucho más al dolor emocional del doliente, el individuo y su querer.

En el grupo 2, aunque no muy claro, hubo pérdidas invaluables sin duda, sufrientes del otro lado de los acontecimientos.

  1. Cielos… los que lucharon en contra, estarían convencidos…? Oh! Qué sería de ellos y de sus familiares. Victoria, alegría, elogio, ascenso, frustración, dolor – carne-contra carne.

El grupo 4 es ingenuo, aunque totalmente definido. Al mismo pertenecen muchos cubanos que apoyaron directa, indirectamente o sin saber a la invasión. La mayoría, pues 30 años de prisión en Isla de Pinos.

Al. grupo 5 no quisiera referirme, porque considero que, aunque es tajante, existen diferencias. Sin embargo, me atrevo, por un lado, éxito culpable y por la otra pérdida culpable. Conocemos los nombres y qué en Paz estén, si posible.

Esto será cada año, no sé si podré entenderlo, pero sí empatizo con cada uno de los héroes y cuestionaré por siempre el gran error… Pues los que queden que su salud mental les favorezca, aun si no estén vivos… Nos duele.

 

Lucimey Lima Pérez es Psiquiatra, Psicoterapeuta, Máster y PhD en Neuroquímica.

2 Comments

  1. Sin dudas, un buen punto, ….. con mas interrogantes que respuestas …. por lo que hasta ahora tenemos SOLO PREGUNTAS EN PUNTOS CLAVES y solo respuestas en muntos menores …. TODO ESTO SIN CAER EN TEORIAS DE CONSPIRACION que cada vez se demuestra mas que SON MUY BUENAS HIPOTESIS y nada de conspiracion.

  2. Pingback: Salud mental y Bahía de Cochinos – – Zoé Valdés

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