Por Redacción ZoePost.
Con un lenguaje coloquial y trivial, un cubano que reside en Santiago de Chile, se mantiene a través de las redes sociales en contacto con su familia en Cuba, amistades y el amor de su vida que no ve hace veintiséis años. El alcohol, las drogas y el sexo le sirven para afrontar el presente de exiliado, soportar la soledad, el frío y seguir adelante negándose a romper con el pasado.