Cultura/Educación

La rebeldía esencial de un escultor de gestas  

Por Gloria Chávez Vásquez.

Rodrigo Arenas Betancourt hijo de campesinos antioqueños, nació rico en espíritu y talento artístico. Prolífico y original, este artista colombiano rompió los moldes en la escultura e impregnó su energía y movimiento a la estética del monumentalismo americano. A través de su crítico lente criollo, el pequeño gigante contó la historia en grande de gestas y leyendas, y rindió homenaje a héroes y poetas, indígenas y campesinos.

Rodrigo Arenas Betancourt

Su amigo de siempre, el expresidente Belisario Betancur, lo recordaba “jadeante, de tanto arrebatar al cosmos, las formas; al aire, los colores y al viento las cadencias. Vivía en guerra civil consigo mismo y con el entorno, combatiendo contra la resignación y el conformismo; gladiador contra el mundo y sin escudo, que lo mismo pasaba del pincel al cincel que de la lucha al ensayo o al poema”.

Su infancia: “salvaje, religiosa y mágica”.

Rodrigo (1919-1995) aprende de escultura y muralismo con Pedro Nel Gómez y Bernardo Vieco Ortiz. En Medellin estudia en el Instituto de Bellas Artes y luego en Bogotá en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Colombia.

El joven Arenas maneja diversas técnicas de dibujo; se especializa en retrato y acuarela inspirado en su familia y los paisajes de su tierra antioqueña. Pero, apasionado por la forma tridimensional, moldea cristos en cera, para superar su aburrimiento en el Seminario de Misiones de Yarumal donde estuvo interno (1931-32); talla figuras en madera y reconoce la naturaleza y posibilidades artísticas del cemento, ayudando a su padre y parientes como albañil; construye figuras imitando el arte indígena en terracota; experimenta con el yeso, el hierro, la piedra, y el basalto. Más adelante, en México y Nueva York se alía con el bronce y el acero.

Rodrigo Arenas Betancourt

México, 25 años

En 1944 se traslada a México para capacitarse en la Academia de San Carlos y en la Asociación Libre de Arte La Esmeralda. Durante su estancia en el distrito federal, trabaja como asistente de escenografía en los Estudios Azteca, fotógrafo de arte y colaborador en revistas y periódicos mexicanos y colombianos. Fue uno de los fundadores y profesor de la Escuela de Artesanías Ciudadela de México. En 1950 se casa con la pintora mexicana Celia Calderón de la Barca. Un año más tarde contrae segundas nupcias con Lydia Rosas Rodríguez, nieta del pintor Ignacio Rosas con quien tuvo tres hijos.

En Ciudad México, donde estudia arte y entrena artistas, el escultor de 1,60 de altura, erige una estatua de 7,7 metros, el Prometeo, (1951-52) su primera escultura monumental (frente a la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma) y por la que se le reconoce internacionalmente. El gobierno mexicano patrocina otra de sus grandes esculturas: Cuauhtémoc (1953-54) elaborada en bronce y basalto, nace con 18 metros de altura para instalarse en el Edificio de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas. El terrible terremoto de 1985 logra destruir al coloso.

Obra de Rodrigo Arenas Betancourt

El fuego de su obra

La añoranza de sus raíces, su montaña, y su estudio de las culturas prehispánicas mesoamericanas encienden el fuego interno en su obra. En 1956, aun en México, prepara un homenaje a su patria, en El Bolívar desnudo una escultura de 10 metros del Libertador con una antorcha en llamas, cabalgando sobre un caballo a todo galope. La obra llega a la Plaza de Bolívar de Pereira en 1962. La que causó revuelo y recelo se convirtió luego en un símbolo y motivo de orgullo. El artista revela en sus memorias que tanto el Bolivar como el [José María]Córdova, “fueron ejecutados en un tiempo mexicano sórdido, opaco, de rezumos amargos”.

Obra de Rodrigo Arenas Betancourt

En 1959 participa en exposiciones en Europa y países de América, incluyendo EE.UU. Para los críticos extranjeros, Arenas es un artista exótico con una obra innovadora. El entonces presidente, Guillermo León Valencia lo nombra agregado cultural de la embajada colombiana en Italia, lo que le permite estudiar el arte clásico y renacentista y las extensas colecciones de pintura y escultura en los museos. Admira las esculturas de Miguel Ángel porque “se auto esculpen y se laceran sin misericordia”.

A su regreso definitivo a Colombia, en 1967, Arenas abre su taller de arte en su nativo terruño y se convierte en asesor artístico de la Universidad de Antioquia. Emprende otra gira por Europa, el medio Oriente y la URSS. En 1975 obtiene el Premio Salón Nacional de Artistas de Colombia, otorgado por Colcultura. En 1977 se casa en Medellín con la poetisa María Elena Quintero con quien tuvo dos hijos.

81 días secuestrado

Pero la odisea que logra hacer mella en la psiquis de Arenas, dándole una visión trágica de la humanidad, tiene lugar El 18 de octubre de 1987. Disfruta de un día con su esposa e hijos cuando es secuestrado por un grupo guerrillero de los que desangran al país. Después de casi tres meses, su familia logra reunir el dinero para pagar el rescate multimillonario y el artista es liberado el 1 de enero de 1988. Durante su cautiverio dibuja y describe su experiencia, la cual publica con el título de Los pasos del condenado. En un país acosado por la violencia y los secuestros, su liberación representa un respiro a la angustia nacional: el maestro sobrevive y se convierte en un símbolo de esperanza.

El escultor se refiere ahora a “La humanidad del homicidio”, una humanidad violenta que ataca y se siente atacada por la cultura. Para el constructor en el artista, es necesario revisar las bases sobre las cuales se edifica la nacionalidad y reforzarlas con piedra, calicanto, cemento y cal, antes de que se desplomen. Por esa misma época se le acusa de haber vendido esculturas a narcotraficantes como Pablo Escobar y Carlos Ledher. Su esposa rechaza con vehemencia esa acusación. Las esculturas desaparecen misteriosamente después de ser decomisadas.

El artista enfrenta la muerte

Diagnosticado con cáncer hepático en la década de los 90, Arenas escribe y dibuja sus imágenes de la muerte, para tranquilizar a familiares y amigos. Para él, la muerte es un fenómeno similar al nacimiento. El artista consigue un equilibrio emocional y anímico y es en un momento como este que ejecuta el Pantano de Vargas.

José Alvear, historiador y coautor de Acercamiento a Rodrigo Arenas Betancourt plantea que Arenas supo captar la esencia y la idiosincrasia colombiana sin renunciar a una visión totalizadora del mundo. Sus esculturas, según el sociólogo Daniel Botero, dotan el espacio de sentido, y dan una mayor conciencia estética a las ciudades.

Ana María Valencia, artista visual y docente de estética y semiología del Instituto Tecnológico Metropolitano de Medellín, afirma que los monumentos de Arenas B. enfocados en la identidad regional los convierte en hitos de la construcción de identidad y preservación de la memoria.

Hacia el final de sus días, el maestro se retira a Fredonia, al suroeste antioqueño, para comulgar con la naturaleza de su suelo y sus amados paisajes. Fallece en un hospital de Medellín el 14 de mayo de 1995 a los 75 años.

Rodrigo Arenas Betancourt

“He caminado por el mundo llevando una hirsuta bandera vegetal y un arisco espíritu aventurero, que busca reproducir en imágenes las vivencias del Cerro Bravo, del hambre primigenia, de las montañas ensangrentadas por el sol crepuscular y de las crestas andinas en galope azul”. Escribe en su autobiografía: Crónicas de la errancia, del amor y de la muerte, 1976; otros escritos destacados son sus Memorias de Lázaro, 1994 y Una propia y definitiva expresión: antología de conferencias y discursos, 1999.

El historiador y politólogo Otto Morales Benítez, (1920-2015) autor de Arenas Betancourt: un realista más allá del tiempo (1986) y La montaña de la dura cerviz, I y II (2003-05) se despidió de su amigo el escultor con estas palabras:

Tu obra está en el viento, en el aire, en la calle; le está diciendo a los colombianos cómo deben soñar, cómo deben pensar, cuál es el futuro: Tu mensaje es eterno.

Gloria Chávez Vásquez, escritora, periodista y educadora reside en Estados Unidos. Es autora de Mariposa Mentalis novela publicada en España (2024), y otros libros, disponibles en Amazon.com Buscalibre y Verbum.com

Compartir

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*