Por El Comercio.
Tras el ataque militar conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, el presidente Donald Trump confirmó oficialmente la muerte del líder supremo Ali Jamenei, desatando escenas inusuales de celebración en distintos barrios de Teherán, donde los residentes salieron a balcones, tocaron bocinas y corearon consignas en lo que internacionales descritas como una expresión espontánea de descontento acumulado contra el régimen de los ayatolás; aunque las autoridades iraníes no han emitido un comunicado detallado sobre la sucesión, la confirmación de Washington marca un punto de quietud en la estructura de poder de la República Islámica y eleva la incertidumbre sobre posibles represalias, protestas internas y una reacción geopolítica en el Oriente Medio.















