Cultura/Educación

Entrevista a Consuelo Martínez-Sicluna, por Alfonso Baella Matto

Por Alfonso Baella Matto/El Reporte.

Quería iniciar preguntándote por tu perspectiva sobre la sociedad occidental en la última década.

  • Primero, habría que preguntarnos si todavía existe el occidente. Porque lo que fue occidente ya no existe. Sucede que Europa ha renegado de su tradición y de sus antecedentes. De justamente aquellas fuerzas que lo hicieron importante en el mundo y lo construyeron como faro cultural. Lamentablemente, eso ha desaparecido. Y también la influencia del wokismo ha supuesto que Europa pierda su rumbo.

Has hecho mención, en reiteradas ocasiones, a la pérdida de la cultura. ¿En qué aspecto se pierde la cultura o cómo analiza la pérdida de esta?

  • Eso se puede ver desde la misma iconografía. Recordemos lo que defendían los tres grandes —Schuman, Adenauer y de Gasperi—, que fueron quienes sentaron las bases del proyecto europeo, y cuyo pensamiento incluso inspiró símbolos como la propia bandera de la Unión Europea, la cual tiene una significación muy importante. Las estrellas y ese azul que no es otra cosa que la idea de la Virgen María. Hasta ese punto se ha transformado y se ha vulnerado. El cristianismo ha desaparecido. La propia Unión Europea (UN) en todo su marco legal está en algo completamente diferente de reivindicar el cristianismo como una fuente necesaria de lo que fue Europa y de lo que fue Occidente.Luego, se ha prescindido de los otros pilares como el derecho de Roma y la filosofía de Grecia. Es decir, la justicia en el derecho. Lo que decía Cicerón, hay que ser esclavos de las leyes para poder ser libres. Pero la ley tiene que tener un contenido. La ley eterna y ley natural. La corriente iusnaturalista. Todo eso ha desaparecido.

    La ley positiva, por el hecho de ser ley, puede ser simplemente un procedimiento. Hemos convertido las facultades de derecho en facultades del mero procedimiento formal. Positivismo jurídico. Como sostiene Miklos Lukács si falta el fundamento antropológico, tú puedes crear derecho, pero este derecho no tendrá sustento.

¿Es posible atribuir la perdida de esa cultura y esa tergiversación fundamental de Europa, a las migraciones masivas sin controles ni orden?

  • Claro, pero los movimientos migratorios no son la causa de esa pérdida de un referente cultural. Lo que sucede es que esos movimientos migratorios aprovechan —por lo menos algunos— que presentan una cultura o una religión completamente diferente de lo que fue el cristianismo, y que se encuentran con una Europa que no hace ninguna defensa. Encuentran una Europa débil.Cuando los bastiones culturales no están bien posicionados, es más fácil que olas migratorias contrarias a la cultura europea se posicionen y tomen fuerza. Es decir, matricular a un hijo en un colegio católico y pretender que desaparezca el crucifijo del aula atenta contra los propios valores y razón de ser de los colegios, más aún cuando se reemplaza por otros símbolos.

Y no encontramos una fortaleza en cuanto a valores y en cuanto a cultura en las universidades. ¿Por qué ocurre esta situación?

  • Estas ideas han penetrado en todo. En el momento que la ideología penetra en el recinto del saber, se acabó el tema.

Hay focos de resistencia, afortunadamente, ¿verdad?

  • Por supuesto. Hay focos de resistencia y yo en las clases digo lo que pienso. Pero, sobre todo, creo que el alumno lo que pide es precisamente que se le hable de forma sincera y que vea que hay profesores que mantienen sus ideas con firmeza.

Es innegable que existe una presión para que no defendamos este tipo de cosas. Pero ¿por qué? ¿de dónde salen esas presiones?

  • Es una presión política. Las instituciones públicas o la gestión de las cosas la llevan quienes están en la defensa del llamado wokismo. En España es muy claro como ocurre…

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