Medias

El peligro real de La Voz de América

Por Carlos Manuel Estefanía.

En mi búsqueda de fuentes de información alternativas, a menudo me encuentro sintonizando los reportajes de La Voz de América (VOA). Sin embargo, lo que encuentro dista mucho de la objetividad que se espera de un medio público. Y no es que hoy sea aquel el instrumento del «imperialismo» con los que, décadas atrás, nos asustaban los comisarios del régimen cubano; la VOA, más bien, ocurre todo lo contrario: la VOA actual parece haberse convertido en un altavoz de la izquierda progresista, con discursos que recuerdan a los editoriales de Telesur, al más puro estilo del «socialismo del siglo XXI».

Esta deriva ideológica no ha pasado desapercibida. Así lo demuestra la reciente decisión de la administración Trump de desfinanciar la VOA. El tema es abordado en La Voz de América en peligro: un silencio que se hace oír,  artículo de Maricel Drazer publicado en  plataforma alemana DW. Por lo visto, la crisis ha generado controversias y no solo dentro de Estados Unidos. Expertos como Fidel Cano Correa y Néstor Sclauzero defienden la importancia de la VOA como fuente de información veraz, pasando por alto las posturas ideológicas de la emisora.

La VOA y su inclinación

A lo largo de los años, la VOA ha mostrado una clara inclinación hacia temas como el cambio climático, la “justicia social” y los “derechos” de las minorías. Esta tendencia se refleja en la selección de noticias, el lenguaje utilizado y la elección de los expertos entrevistados.

  • Cobertura del cambio climático : La VOA ha adoptado una postura alarmista sobre el cambio climático, dando voz a activistas y científicos que abogan por medidas radicales, mientras que minimiza o ignora las voces que cuestionan la magnitud del problema o proponen soluciones alternativas.
  • Enfoque en la justicia social : La VOA ha priorizado la cobertura de temas relacionados con la justicia social, como el racismo, el sexismo y la desigualdad económica, a menudo desde una perspectiva crítica hacia las instituciones y políticas existentes. En realidad, lo que se busca es la polarización social más que el progreso de estos sectores, a los que se defiende de manera superficial, sin indagar por las verdaderas causas de su segregación.
  • Promoción de los derechos de las minorías : La VOA ha dado amplia cobertura a los derechos de las minorías sexuales y de género, promoviendo una agenda progresista en estos temas. En realidad, lo que se hace es infantilizar a estas minorías, dándole al estado la responsabilidad de igualarlas a las mayorías, paralizando el desarrollo de sus miembros como ciudadanos plenos.

Esta inclinación ideológica ha llevado a muchos a cuestionar la imparcialidad de la VOA. ¿Puede un medio público ser considerado objetivo si promueve una agenda política específica? ¿No debería la VOA, en cambio, ofrecer una plataforma para el debate plural y la diversidad de opiniones?

El desfinanciamiento: ¿Un acto antidemocrático o una oportunidad para la diversidad?

La crítica que califica el desfinanciamiento de la VOA como un acto «antidemocrático» ignora que la pluralidad no se logra solo manteniendo un medio con una línea editorial definida, sino fomentando un ecosistema mediático diverso. En un contexto de polarización política, donde la opinión a menudo se impone a la objetividad, es crucial reconocer que la existencia de la VOA, tal como está configurada actualmente, puede ser contraproducente para el equilibrio informativo.

El desfinanciamiento de la VOA podría ser visto no como un obstáculo, sino como una oportunidad para fomentar un periodismo que realmente representa la diversidad ideológica necesaria para fortalecer las democracias en América Latina. La era digital ha abierto un abanico de posibilidades para que voces críticas, que a menudo se sienten marginadas, tengan un papel protagónico en la difusión de información.

Conclusiones

La búsqueda de una información más equitativa y menos ideologizada debería ser el norte del periodismo en la era moderna. En lugar de defender a ultranza la VOA, quizás sea momento de repensar el papel de los medios públicos y explorar nuevas formas de promover un debate plural y una información veraz.

Carlos M. Estefanía es disidente cubano radicado en Suecia.

”La vida es una tragedia para los que sienten y una comedia para los que piensan”

Redacción de Cuba Nuestra
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