Por Carmen de Carlos/El Debate.
Las últimas revelaciones apuntan a que el pedófilo habría tenido, al menos, un hijo que su amante y celestina, Ghislaine Maxwell, le habría arrebatado a la madre, una menor de edad que lo busca.
El caso Epstein ha sacudido a medio planeta. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha tenido que afrontar las críticas de sus seguidores de MAGA (Make America Great Again) y las embestidas de los demócratas, pero estos tampoco han podido esquivar las salpicaduras del escándalo con Bill Clinton en primer plano.
Las monarquías británica y noruega también han quedado tocadas, aunque de momento no están hundidas. Estar en los papeles de Jeffrey Epstein hoy es sinónimo, –justa o injustamente–, de pérdida de reputación. Ya no importa si los protagonistas o actores secundarios de esta película de fiesteros, dirigida por un pedófilo, cometieran un crimen o no, su imagen, por el hecho de aparecer su nombre, automáticamente queda arruinada o bajo sospecha.
Pulse aquí para acceder al sitio y terminar de leer el artículo















