Política

ED. Libertad absoluta para Cuba, respuesta a ‘USA Today’

Por Zoé Valdés/El Debate.

La reportera Francesca Chambers que fue –no sé si sigue siendo– corresponsal de prensa en la Casa Blanca con el presidente Joe Biden ha aseverado lo siguiente: «La Administración Trump está preparando un acuerdo económico con Cuba que podría anunciarse pronto, dijeron dos fuentes con conocimiento de los planes de la administración». Chambers no ha proporcionado las fuentes, ni siquiera ha dado indicios de las mismas.

«Se desconocen los detalles del posible acuerdo y su fecha exacta. Sin embargo, un acuerdo podría incluir una flexibilización de las restricciones para los estadounidenses de viajar a La Habana. Trump no necesitaría la aprobación del Congreso para flexibilizar este tipo de restricciones». O sea, no hay detalles precisos de nada, pero ella lo afirma con contundencia.

«Las conversaciones han incluido una vía de escape para el presidente Miguel Díaz-Canel, la permanencia de la familia Castro en la isla y acuerdos en materia de puertos, energía y turismo. El Gobierno estadounidense ha planteado la posibilidad de levantar algunas sanciones». No dudaría que esto ocurriera, pues no sólo hizo Barack Obama, lo han hecho cada una de las administraciones norteamericanas con relación a Cuba, como cuando un colega suyo, Herbert Matthews, decidió darle relevancia periodística a un soberbio desconocido sólo porque el Gobierno norteamericano quería poner a Fidel Castro en el poder, las consecuencias las conocemos.

El párrafo del dramatismo de Nicolás Maduro y su telenovela contada a su manera, lo obvio. No tiene que ver con un posible cambio en Cuba, no al menos los que necesitamos y queremos los cubanos.

El presidente Barack Obama lo único que hizo en Cuba fue llevar a un séquito de artistas del entorno de Puff Diddy, o como se llame, sentarse él y su esposa junto al criminal Raúl Castro a ver un juego de pelota, asesino de cuatro jóvenes de Hermanos al Rescate, de Laura PollánOswaldo PayáHarold Cepero, y culpable junto con su hermano y el Che Guevara de cientos de miles de fusilamientos de opositores a lo largo de 67 años. Ni siquiera el periodista que lo acompañaba, Jim Acosta, cubanoamericano, por cierto, supo entregar una lista de presos políticos a Castro II cuando este lo emplazó a que lo hiciera.

Lo de la estrategia económica se lo ha inventado esta señora o quien le susurró esas falsedades que bien pudo haber sido desde Cuba Study Group, o desde el escenario de los Estefan.

O sea, que lo de Cubastroika no pasa de ser un título atrayente para idiotas, además de infame. Que sesenta y siete años después de una cruenta tiranía se rían de nosotros de esa forma me parece más que cruel, me parece que pudiera ser demandado en los tribunales por las familias de los que fueron ejecutados sin ninguna piedad.

Basar el análisis de un artículo en comentarios de Trump durante la reunión en la Casa Blanca con los presidentes sudamericanos es de hacer muy mal periodismo, o de tenerle inquina al presidente y a Cuba.

«¿En qué se diferencia el acuerdo entre Trump y Cuba del de Obama?». Se pregunta la periodista, bueno, empecemos en que Trump nació en Queen, sigamos con que hizo fortuna antes de ser presidente, y no después.

«Exfuncionarios estadounidenses que han trabajado en la política hacia Cuba han cuestionado en privado qué tan cerca está realmente la Administración de alcanzar un acuerdo». ¿Tiene pruebas de esto? Debiera mostrarlas, el artículo lo requiere.

Todo lo que viene después en el artículo está inspirado, no basado, en una especie de animadversión contra Trump y su equipo para maniobrar en Cuba, que habría que cuestionar el artículo completo, y todo lo que he leído que escribe esta señora con relación a mi país.

Si Trump le dijo esa frase a Marco Rubio de que no necesita su aprobación, que simplemente regresara, ¿qué hay de malo en eso? Es de origen cubano, es su país. Por cierto, ¿qué hay de los diez cubanos, cinco de ellos asesinados por el régimen, por el mero hecho de regresar en una lancha a su país? Eso tiene que acabar de una vez. ¿No dijo nada la periodista? No, nada.

«Cuatro de ustedes dijeron: «¿Podrían hacernos un favor? Encárguense de Cuba». «Yo me encargo, ¿de acuerdo?, les dijo Trump». Mire, señora Chambers, «cuatro» no, tras las manifestaciones pacíficas del pueblo cubano el 11 y 12 de julio del 2021, más de 500 mil cubanos firmaron pidiendo una intervención militar humanitaria en la isla. Un senador cubanoamericano demócrata se burló de nosotros y afirmó que eso nunca pasaría, se llama Bob Menéndez, averigüe donde se encuentra Menéndez en la actualidad, que igual tampoco creía que algo así le sucedería a él.

Estados Unidos nos debe esa intervención, porque fueron las Damas Cubanas –españolas en la época– las que entregaron sus fortunas para contribuir a la independencia norteamericana, se llama Historia. Estados Unidos nos debe esa intervención, sea cual sea, pero siempre hacia la verdadera libertad porque Estados Unidos colocó a Fidel Castro en el poder, tal como escribió en su libro El Cuarto Piso, el embajador de la época Earl T. S. Smith.

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