Por Ana Mellado/El Debate.
Begoña Gómez se ha convertido en la protagonista involuntaria del fin de semana con una aparición pública sorpresa con la que nadie contaba. A sus 54 años, se dejó ver con un rostro resplandeciente como si se hubiera aplicado todos los tratamientos de belleza del mercado a la vez, junto a su marido dentro del complejo de la Moncloa. Sánchez presidía el acto homenaje del 600 aniversario de la llegada del pueblo gitano a España.
«Los trenes y las carreteras no los arreglan, no, pero a la catedrática fake, le están haciendo todo tipo de arreglos», se podía leer en la red social X en referencia a su nueva imagen y a los retoques estéticos a los que se podría haber sometido tras cinco meses alejada de los focos. «Mechas, ondas con tenacilla, tratamientos varios de belleza, algún retoque estético, pero sin rastro del pasaporte», comentaba otro usuario.
Gómez pisó con fuerza en Moncloa con un traje dos piezas de raya diplomática, con americana de cintura ajustada, top del mismo color y falda tipo midi de corte evasé, que combinó con botas altas de tacón. El maquillaje fue natural para destacar su piel luminosa, mirada ligeramente marcada y labios en tono neutro…
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