Política

ED. Cuba recurre al circo de «las liberaciones» para mantenerse en el poder

Por Ángel Santiesteban Prats/El Debate.

Se filtra que las unidades militares en Cuba se preparan para el zarpazo bélico de los Estados Unidos. El mando advierte a sus tropas que estén preparadas. También aseguran que encarcelarían a los opositores, como mismo sucedió en 1961, cuando la Brigada 2506 entró por las costas de Girón.

Al día siguiente, el mandatario Miguel Díaz-Canel convoca a una marcha ridícula, como parte del circo, para querer demostrar un apoyo social que el pueblo ya no se cree.

En la noche del mismo día, dan a conocer a través de los medios oficialistas que indultarán a 2010 presos como «gesto soberano», dicen; pero ocultan la verdad, como han acostumbrado por 67 años.

Los presos cubanos siempre han sido la moneda negociadora de la dictadura. Su divisa preferida para sus asuntos políticos, ayudas económicas y permanencia en el poder. Y esta vez no es más que otra cortina de humo.

Recordemos la burla que le hicieron a Obama, mientras él les entregaba a los espías cubanos que mantenía en cárceles de Estados Unidos, acá se liberaba al norteamericano Alan Gross, junto a una cifra de presos comunes que, por demás, estaban próximos a cumplir sus condenas, en lo que ocultaba a otros presos que merecían estar incluidos en el canje, aunque fuera uno por uno.

En principio, desde hace meses, el régimen se plantea vaciar las cárceles por la falta de recursos para mantenerlos encerrados. El alimento es escaso y pésimo. El personal militar renuncia por no sentir retribuido el peligro que enfrentan, y terminan acudiendo al soborno y la corrupción dentro de los penales; así, entran droga, celulares, trafican influencias, y todo lo que el preso y su familia pueda pagarles entra en el negocio. Esta liberación es una obligación para su subsistencia; pero a la derrota la invierten para que parezca una victoria, como es el de este caso, y, además, sacarle provecho político.

El régimen enfrenta las constantes protestas callejeras del pueblo. Si para los habitantes fuera de las cárceles es asfixiante, imagínense para los que están recluidos. La dirección de cárceles y prisiones advierte que es como un muro de contención cada vez más difícil de sostener. Y están asustados por el reciente motín que tuvieron que aplacar en Ciego de Ávila, donde hubo un saldo de al menos tres muertos y varios heridos. Saben que cuando los presos entiendan que perderán sus vidas por inanición, insalubridad o falta de medicamentos, ya no les importará enfrentar a los guardias como último subterfugio para salvar sus vidas…

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