Por Zoé Valdés/El Debate.
A lo largo de más de 67 años el castrismo ha sabido a los sucesivos gobiernos de Estados Unidos hacer caer en las trampas más perversas a través de sus agentes infiltrados y sus colaboradores en las instituciones estatales de Estados Unidos y de otros países.
Lo de la embarcación que fue interceptada y atacada en las costas de Cuba, supuestamente con diez personas en su interior, pese al tamaño mínimo de la misma –según fotos–, se halla todavía bajo investigación por parte de Estados Unidos. Con lo único que se cuenta hasta ahora es con la declaración del régimen castrista, al que no se le debe creer absolutamente nada. Otras versiones concuerdan con que se trataba de familiares que, dada la situación de hambruna en la isla, habían decidido ir a rescatar a parte de sus familias en Cuba, aunque esta también pudiera ser una versión del castrismo.
Lo cierto es que habrá que ser cauteloso, tal como ha explicado (a la hora en que escribo este artículo) el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. Mientras tanto, salta a la vista que, siendo la tripulación de diez personas presuntamente armadas, contra un oficial del régimen que los detectó al que se sumaron otros, existan tantas bajas del lado de los que ocupaban la lancha, y sólo un herido leve del lado del castrismo. El dueño de la lancha ya ha hablado desde Miami; declaró que la embarcación le fue robada, ha añadido que en realidad no se trataba de una lancha rápida según la versión de la tiranía, sino de una de velocidad normal con un solo motor, no con tres motores.
Existen antecedentes de estas manipulaciones mentirosas del castrismo. La que más se conoce en España fue el asesinato del líder del Movimiento Cristiano Liberación, y de un joven miembro del MCL, Oswaldo Payá y Harold Cepero, en el que se vieron involucrados un español y un sueco. El español, del PP, Ángel Carromero, fue apresado en la isla y obligado a declarar lo que le ordenaron las autoridades castristas, de lo contrario lo hubieran matado. Regresó a España finalmente; escribió un libro, donde explicó los horrores por los que había pasado, confirmó el asesinato, y detalló que le habían obligado a dar la versión del régimen.
Esto es lo que harán con los sobrevivientes de Corralillo, entre los que seguramente se encuentra el chivato que delató la operación: culparán a Estados Unidos y a quienes quieran tumbar del caballo de la oposición política y truncar cualquier negociación.
Eso sí, debo decir que desde el 3 de febrero en que Estados Unidos consiguió la extracción del dictador de Venezuela y su esposa, observo pasos en falso u otra cosa bastante indefinida con relación al comportamiento de una cierta oposición en Miami. Demasiado cacareo de lo que se hará, que es la mejor forma que tiene el castrismo para tomar medidas y desbaratar planes.
Un error craso del gobierno norteamericano –no estoy segura de que provenga de parte de Marco Rubio– es el anuncio de vender petróleo a privados particulares. En Cuba, los únicos privados particulares son los militares que se han puesto el disfraz de privados y particulares, o sea los mismos del régimen y los chivatos y criminales de la tiranía. Es probable que alguien esté interfiriendo entre Donald Trump y Marco Rubio, con intenciones de beneficiar a Venezuela y a la tiranía. Pero, que este evento se haya producido tras ese anuncio de la venta de petróleo a privados daría que pensar…
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