EDITO

ED. Ante la amenaza de la Tercera Guerra Mundial

Por Zoé Valdés/El Debate.

En los últimos años y meses, el mundo ha sido testigo de una escalada de tensiones en la región de Oriente Medio, especialmente en Irán. Los rumores sobre una posible intervención estadounidense con la intención de asistir al pueblo iraní, completamente solo frente a la represión de los mollah, han puesto en vilo a la comunidad internacional, la que ha hecho bien poco o nada por los iraníes; alimentando el temor de que nos encontremos al borde de una nueva guerra mundial. ¿Realmente estamos tan cerca de repetir ese período tan sombrío de la historia? ¿Necesitamos una nueva guerra para comprender el verdadero valor de la libertad y la paz

Irán se encuentra en el epicentro de una crisis internacional que amenaza con desestabilizar la región y el equilibrio mundial –o mejor dicho el equilibrio de los que se llenan la boca con una idea de paz muy a su manera, a la medida de sus intereses. Las tensiones entre Irán y Estados Unidos se han intensificado a raíz de diversos acontecimientos geoestratégicos, sanciones económicas y enfrentamientos militares indirectos y directos (bombardeo de la principal central nuclear iraní por parte de Estados Unidos). De modo que el posible involucramiento de potencias extranjeras esta vez, tras la advertencia de Donald Trump a los líderes islámicos iraníes, podría transformar un conflicto regional en uno de escala global

La pregunta que muchos se hacen hoy en día es si estamos, verdaderamente, frente a la posibilidad de una Tercera Guerra Mundial. La historia nos muestra que las guerras mundiales anteriores surgieron de una combinación de conflictos regionales, intereses económicos y alianzas militares. La actual coyuntura internacional presenta bastante de estos ingredientes, aunque también existen mecanismos diplomáticos y organizaciones internacionales cuyo objetivo es evitar precisamente ese desenlace; sin embargo, las instituciones encargadas de esos mecanismos nada han hecho por evitar las dictaduras y tiranías izquierdistas e islamistas que han provocado cientos de miles de muertos.

No obstante, no se puede negar que la polarización política, la carrera armamentista y el deterioro de los canales de diálogo –nunca existentes en realidad con los ayatolás– aumentan el riesgo de una confrontación a gran escala. Una nueva intervención de Estados Unidos en Irán podría desencadenar reacciones de otros actores globales, generando un efecto dominó que sería complejo de detener.

A menudo pensamos que vivimos en sociedades libres y en tiempos de paz. Sin embargo, la realidad puede ser muy diferente. La libertad no implica la ausencia de conflicto armado, también la posibilidad de expresarse y vivir sin miedo. La paz, por su parte, va más allá de la ausencia de guerra; es un estado en el que las personas pueden desarrollarse plenamente, sin amenazas externas ni internas.

Paradójicamente, las guerras suelen ser el detonante para que las sociedades reflexionen sobre el valor de la libertad y la paz. Muchas veces, sólo tras perderlas, entendemos su significado. ¿Es necesario llegar a otro conflicto global para apreciar y proteger estos valores universales? Es probable que sí…

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One Comment

  1. Félix Luis Viera

    Muy bueno. Gracias.

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