Por Zoé Valdés.
Han pasado varias semanas desde mi última carta a través de este medio, y la situación exige que, en cuanto a Cuba, se tomen acciones decididas y radicales. La paciencia tiene límites y la esperanza se alimenta de hechos, no de supuestas negociaciones y ya evidentes conversaciones con el régimen castrocomunista de Cuba. Es hora de dejar de lado la contemplación y pasar al movimiento con firmeza: meta mano, Marco. La gente espera respuestas y el momento de actuar es ahora porque Cuba se muere.
Recuerde que los ojos están puestos en usted; el pueblo norteamericano y el exilio cubano confían en su capacidad para marcar la diferencia. No permita que la inercia se apodere de los que pueden transformar realidades, y usted puede. Se puede -diría Jorge Mas Canosa-, adelante, adelante, adelante. Con decisión y coraje, usted puede cambiar el rumbo de manera radical. No lo dude: meta mano, Marco.
Nadie ha luchado más contra el comunismo que los cubanos por distintas vías, por la vía armada y la pacífica, desde hace sesenta y siete años han agotado ya todos los caminos posibles; merecemos esa libertad tan anhelada. Ni siquiera los norcoreanos, que este año cumplen ochenta años bajo férreo comunismo -desde 1946-, han luchado tanto como los cubanos por liberarse de ese cáncer que asola la humanidad, como bien recuerda la Marcha Anticomunista compuesta por el músico Frankie Marcos, e interpretada por varios artistas cubanos y norteamericanos.
Recientemente Monseñor Dionisio García envió un mensaje por el bien de los cubanos, en oración en la Ermita de la Caridad del Cobre, en Santiago de Cuba, y selló con lo siguiente: “Meta mano, Señor”. En Tiktok se ha hecho célebre una canción cuya letra, cantada por numerosos cubanos exiliados, desperdigados por el mundo entero, reza: “Ven y ayúdanos, Señor, que Cuba te necesita”. Por favor, óigalos, haga posible que el Señor dirija su mano, la suya, sea usted esa herramienta liberadora que desde hace tanto esperamos.
Estando situados a noventa millas será mucho más fácil derrumbar ese régimen, me atrevo a asegurar que pudiera ocurrir en apenas unas horas. El pueblo cubano lo reclama en medio de la oscuridad, cada noche cuando salen valientemente a enfrentar en las calles a los verdugos.
En las paredes y en las calles las demandas empiezan a ser numerosas: “Acaben de llegar de una vez”, “Viva Trump”. Hasta en las cárceles, como se pudo comprobar también hace apenas unas semanas, los presos políticos y los comunes se unieron en una sola voz: “¡Viva Trump!”. Ese clamor sólo quiere decir una cosa: “¡Viva Cuba Libre. Viva la Libertad!”. Por favor, no nos decepcionen esta vez, que nadie permita que los comparen y equiparen con el inepto de Barack Obama. Ruego que no tarden, no nos dejen para lo último…
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