Por Guillermo “Coco” Fariñas Hernández.
La Chirusa, Santa Clara, 30 de marzo del 2026; (Cartero Antitotalitario). Es muy cierto, que como cubano dentro del país me molestan a diario los cada vez más largos apagones eléctricos, las carencias de alimentos básicos, las faltas de medicamentos y el acceso intermitente al agua. Como en la inmensa mayoría de las sociedades en el planeta Tierra, que han pretendido “Construir El Socialismo”, quienes nos desgobiernan mediante la fuerza, nos exigen eternamente sacrificios materiales, mientras ellos mismos viven como sus prósperos adversarios que “Construyen El Capitalismo”.
Sin embargo; dentro de las muchas desgracias que acarrea residir en la Isla en la actualidad, he aprendido a disfrutar del Momento Histórico Irrepetible, que se estoy viviendo al interior de La Llave de las Antillas. Porque en los últimos 3 meses transcurridos, he disfrutado en mi piel, todas las reacciones mías y de mis coterráneos tras la incursión militar que sacó al Dictador Nicolás Maduro Moros, un día 3 de enero del 2026, por cierto, el mejor regalo de cumpleaños que recibido en toda mi siempre complicada vida.
Esa tercera madrugada de enero del año en curso fui despertado por el compatriota exiliado José “Pepe” García Pino, quien es un veterano Combatiente por los Caminos del Mundo contra El Comunismo y quien reside en Puerto Rico, para ponerme al tanto de la extracción del hasta ese momento “intocable” Presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Sólo esa acción militar ordenada por el presidente estadounidense Donald Trump, cambió de golpe la correlación entre las fuerzas políticas del siempre codiciado Hemisferio Occidental.
Además de ponerme al tanto de la expedición castrense subordinada al Departamento de Guerra de los Estados Unidos de América en territorio de Venezuela, la comunicación conmigo de Pepe Pino también fue, para pedirme encarecidamente, que fuese cuidadoso y no saliera durante los primeros días a las calles, debido a que Los Castristas más radicales, heridos de muerte por el golpe inferido al Comunismo en tierras venezolanas, me montaran una provocación por parte de los oficiales represivos de la Seguridad del Estado.

En lo personal y tras conocer del destino final de Nicolás Maduro ante una Corte Judicial de New York permanecí despierto durante unas inolvidables 48 horas seguidas, porque me percaté en mi fuero interno, que empezaba a vivir un instante único del mundo civilizado y conocido. Esa extracción militar del mandatario que sustituyó al inefable tirano Hugo Chávez Frías, se convertía en una clara indicación, de que Washington como líder indiscutible del Mundo Democrático y Civilizado no permitiría la continuación de los masivos abusos contra ciudadanos del mundo por muchos de los gobiernos totalitarios existentes.
Aunque no me considero un total fanático de todas las decisiones del Presidente Trump, con quien me entrevisté personalmente en el mes de Noviembre del 2015 en su Torre Trump de Manhattan, New York. Pero si tengo que reconocer, que en la Oficina Oval de la Casa Blanca no se sentaba un inquilino tan antitotalitario y comprometido, que sea poseedor de una coherencia entre el decir y el actuar político anticomunista, desde hace 46 años, cuando en ese mismo sillón presidencial estuvo sentado el conservador del Partido Republicano Ronald Reagan.
Lo ocurrido con Maduro Moros, es un hecho concreto, que sin lugar a dudas marcó, marca y marcará un parteaguas histórico con la judicialización de un tirano como Nicolás Maduro, alguien que manipulaba a la opinión pública nacional e internacional al frente del denominado Socialismo del Siglo XXI, que nos es más que un cínico camuflaje del ortodoxo Marxismo-Leninismo en un espurio Marxismo Cultural. Un reciclaje necesario ante las conocidas atrocidades cometidas contra habitantes de 4 de los 5 continentes de nuestra civilización, durante el Siglo XX por los seguidores del Comunismo.

Para la Junta Militar NeoRaulista de La Habana en lo práctico el arresto de Maduro resultó un golpe devastador, porque se le dejaba de financiar con divisas libremente convertibles -preferentemente dólares estadounidenses o euros europeos- mediante las enormes cantidades de petróleo crudo entregadas y que El Castrismo vendía en los mercados abiertos. Unas finanzas utilizadas para mantener al Aparato de Control y Represión Social que protege al sistema tiránico en la Isla.
Por eso; desde la incursión militar relámpago de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos de América en la Venezuela avasalla por El Comunismo, todos los que aspiran a alcanzar la libertad en éste mundo, se sienten un poco más libres y yo entre ellos. Porque observamos a un gobernante en la Casa Blanca, que no solamente hace promesas retóricas, sino que las cumple y ejecuta utilizando los enormes poderes militares, económicos, diplomáticos y mediáticos del que se siente en la Oficina Oval, ubicada junto al río Potomac.
Posterior al encarcelamiento de Nicolás Maduro la atmósfera social que percibo, respiramos aquí en Cuba, es bastante distinta, debido a que el miedo y hasta el terror han cambiado visiblemente de bando social. Pues los gobernantes, sus represores y los funcionarios de ese gobierno muestran miedo por su futuro y les aterroriza que la Junta Militar NeoRaulista en ejercicio del Poder Político sea desplazada del Palacio de la Revolución y el poder absoluto ejercido por 67 años del Castrismo contra sus propios ciudadanos, tenga fecha de caducidad.
Todo ese ambiente de incertidumbre ante el inminente cambio político dentro de Cuba se acentuó, cuando ya en la segunda quincena de Enero del 2026, la Administración Trump proclamó a la Tiranía NeoRaulista de ser “…un Peligro Extraordinario e Inusual a la Seguridad de los Estados Unidos de América…” e implantó un Bloqueo de Combustibles sobre la Isla. Algo que profundizó la caída libre, de la ya muy deteriorada Economía Cubana y la prueba irrefutable de que la llamada Revolución Cubana no ha creado logros económicos y siempre ha sido un ente dependiente-parasitario.

Ya el último día de febrero, dentro de los gobernantes totalitarios de la Junta Militar NeoRaulista los ataques de los Estados Unidos de América e Israel versus la Teocracia Militar Islamista de Irán ha sido otra amenaza vital, pues ese conflicto bélico en territorios del Medio Oriente es observado de un modo ambivalente. Por una parte tienen la esperanza de que Washington y Tel Aviv se empantanen en esa guerra y la Libertad de Cuba sea relegada en la práctica, mientras que por otra, les quedó bien claro, que la Administración Trump aspira a reordenar al mundo actual, por lo que una tiranía comunista como la Castrista no tiene posibilidades de continuar en el poder.
Algunas últimas declaraciones hechas por el propio presidente Donald Trump, donde afirmó: “…Cuba será la próxima Tiranía en ser derrocada por los Estados Unidos de América…”, junto a las casi diarias opiniones emitidas por el cubano-americano Marcos Rubio, Secretario de Estado y quien es un hijo del combativo Exilio Cubano de Miami, aumentan la presión política sobre El Castrismo. Todo unido a las cada vez más constantes protestas en las noches de apagones eléctricos en varias provincias de Cuba, han disparado el terror entre los gobernantes y sus represores.
No puedo negar, que siempre que me quitan el servicio eléctrico, no logro conseguir alimentos, no tengo acceso a necesarios medicamentos o me quedo sin agua, esas carencias me molestan mucho, porque mi cotidianidad es trastocada por las sistemáticas ineficiencias de la “Construcción del Socialismo”. No obstante; he aprendido, que todas estas carestías antes mencionadas, les quitan poder a la Tiranía Castrista y acercan su derrumbe político, por lo que estoy acostumbrándome a disfrutar con alegría del aviso de una derrota anunciada.















