Cultura/Educación

Dos opiniones acerca de La Odisea, de Nolan: Juan Abreu y Omar Sixto

Por Redacción ZoePost/Juan Abreu/Omar Sixto.

Opiniones que coinciden:

«Matt Damon no es Odiseo, demasiado bajito. Lupita Nyong‘o no es Helena o Clitemnestra, “racializar” la grandeza (y la belleza) de la cultura griega es traicionarla, tarugos. Agamenón no es Agamenón, es un ridículo monigote a medio camino entre Batman y Darth Vader, su casco y su armadura de plástico son un insulto a la inteligencia, y son una imbecilidad. Zendaya no es Atenea, tiene la cara demasiado vacía: ¡qué ofensa a las divinidades griegas! El Cíclope no es el Cíclope sino una especie de mupeet lastimoso. Los barcos no son barcos griegos, ¡son vikingos! Circe no es una seductora hechicera sino una porquera. Telémaco es un Spiderman sin poderes. Poner a Elliot Page a correr por la playa como una gallina descabezada carece de sentido, sólo puede obedecer al deseo de incrustar un trans en la trama. La ausencia del mar y la luz mediterránea lo sume todo en una sopa antihelénica, fría, insípida y helada…»

Pulse aquí para seguir leyendo en la fuente, Blog Emanaciones, de Juan Abreu.

«Las películas del director de cine Christopher Nolan, les confieso, nunca me han gustado. No porque el tipo sea mal director, sino por el mensaje que siempre quiere colar en sus filmes. Hace años, en 2008 y 2012, dirigió dos películas del personaje de caricaturas Batman. Fueron un éxito y dicen que no fueron malas; estoy seguro de que las vi, pero no recuerdo detalles. Las caricaturas me gusta más verlas en los impresos originales, los de otra época.

📺 Si no me quiere leer, véame, pero es peor. → Ver el video aquí

La primera vez que me fijé en el nombre de Nolan como director fue en la película Dunkirk, de 2017. En las arenas de Dunkirk —Dunquerque, en español— se desarrolló, entre el 26 de mayo y el 4 de junio de 1940, una de las proezas más heroicas y efectivas de la Segunda Guerra Mundial. Gracias al empeño de Winston Churchill y a la valentía de decenas de miles de civiles británicos, además de marinos belgas, canadienses y franceses, los aliados pudieron rescatar a 338 000 soldados rodeados por el incontenible avance nazi sobre una Francia débil.

Como para mí la guerra contra los nazis es una de las epopeyas más gloriosas de Occidente contra la barbarie y la tiranía, por supuesto que fui a ver la película cuando se estrenó. Entonces no sabía quién era su director ni quién era Nolan. Lo supe y lo investigué cuando en la escena inicial aparece un joven soldado británico corriendo por las calles de Dunkirk en dirección a la playa donde estaba el resto de su regimiento en espera de evacuación.

El problema, para mí, fue que el chico iba corriendo por las calles del Dunkirk actual. Es decir, corría con su uniforme de la época y su rifle Enfield apropiado por calles con casas modernas, con ventanas y barandales actuales, postes de luz modernos y cosas por el estilo. Ya eso me molestó un poco, como historiador, digo. La escena del chico huyendo inició con el abatimiento de sus compañeros mientras caminaban por esas mismas calles. Quienes los abatieron —se sabe justo después— no fueron los nazis, sino los mismos franceses, por equivocación. Tampoco me gustó la necesidad de poner fuego amigo sin necesidad o importancia en la trama, aunque en la guerra el fuego amigo sucede…»

Pulse aquí para seguir leyendo en la fuente, blog Cuba Olvidada, de Omar Sixto.

 

 

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