Por Antonio Diéguez/Redactor jefe ¡HOLA!
Buenas noticias para Shakira. La Audiencia Nacional ha dado la razón a la artista y ha anulado íntegramente las liquidaciones tributarias y sanciones que la Agencia Tributaria española le impuso por el ejercicio fiscal de 2011, al considerar que Hacienda no logró demostrar que fuera residente fiscal en España durante ese año. Esta resolución pone fin a una disputa iniciada hace 8 años entre la cantante y la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT), centrada en determinar si Shakira debía tributar en España por la totalidad de sus rentas mundiales en 2011.
En total, Hacienda reclamaba a la artista 55.034.906,52 euros, correspondientes a una liquidación de 24,7 millones de euros por IRPF, una sanción de 24,9 millones vinculada a ese impuesto, una liquidación de 2,68 millones por el Impuesto sobre el Patrimonio y otra sanción adicional de 2,7 millones de euros.
«Bajo el pretexto de unas obligaciones fiscales que los tribunales han demostrado que nunca existieron, Hacienda retuvo a Shakira indebidamente durante años 60 millones de euros, fondos que correspondían precisamente al capital de trabajo y a los gastos de esa gira mundial. Mediante esta resolución, el tribunal ordena a la Administración devolver íntegramente dicha cantidad a la cantante, junto con los intereses correspondientes y el reembolso total de los elevadísimos costes legales asumidos por la artista», señala su equipo jurídico. «La acusación carecía tan claramente de lógica o base fáctica, y la retención de esos fondos fue un abuso tan absoluto, que la Audiencia Nacional adoptó una medida excepcional: condenar en costas a la AEAT. Se trata de una sanción que el poder judicial aplica únicamente cuando aprecia temeridad y una absoluta falta de fundamento por parte de la administración tributaria», añaden.
Desde el inicio del procedimiento, la defensa de la cantante sostuvo que Shakira no era residente fiscal en España en 2011 porque no permaneció más de 183 días en territorio español. Según sus abogados, ese año la artista «estaba de gira mundial, realizando 120 conciertos en 37 países distintos«. También sostienen que la intérprete colombiana «no tenía vivienda en España, ni hijos, ni tampoco estableció nunca su centro de negocios en este país; aun así, la Agencia la persiguió y la obligó a pagar impuestos sobre todos los ingresos de esa gira sin tener en cuenta sus gastos, provocándole enormes pérdidas y una persecución injusta e infundada con terribles consecuencias para ella». «Resulta desconcertante que la AEAT la persiguiera desde entonces, cuando todas las pruebas demostraban claramente que era físicamente imposible que la artista hubiera pasado el tiempo legalmente requerido en España», argumentan..
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