Por Pablo Pacheco.
«Tiene el mundo dos razas: parecidas a los insectos la una, la de los egoístas; resplandeciente, como si llevara luz la otra, la de los generosos».
José Martí.
Cuba agoniza delante de nuestros ojos y de los de nuestros hijos. Se derrumba ante quienes ordenan y quienes obedecen, ante los que callan y los que se rebelan. Es un dolor que cuesta comprender, un país que se apaga lentamente mientras el mundo mira.
La dictadura llegó al poder entre bombas, asaltos a cuarteles y promesas de dioses de barro. Luego vino el silencio de las cárceles, el estampido de los fusiles y el destierro forzoso de quienes se apartaron del dogma o simplemente dejaron de creer. Dividió familias con una ideología y un mar que, con el tiempo, se tiñó de sangre cubana.
Repartir culpas no reconstruye. Asumir responsabilidades, sí. Porque Cuba no pertenece a un bando ni a otro: es de todos los cubanos, los de aquí y los de allá, los que se quedaron y los que tuvieron que irse.
Mirarla desde la distancia duele tanto como vivirla. Se estruja el alma. A veces, sin aviso, las lágrimas brotan en la mejilla de quien ya no pisa su tierra. Cuba duele, aunque estemos lejos.
Aferrarse al poder en un país en ruinas no es fortaleza, sino la más clara prueba de incapacidad para gobernar. El tiempo se agota mientras las grietas se ensanchan en las paredes, en las tuberías, en las esperanzas. Cada brecha nos acerca un poco más a la quiebra como nación.
Cuando miren la Cuba que secuestraron en 1959 y la que están dejando en 2026 —con sus calles a oscuras, sus familias rotas y su juventud huyendo—, esa imagen será su vergüenza ante la historia. Será también el peso que cargarán las generaciones venideras para reconstruir lo que se rompió.
Pero al final del túnel, la verdad es una sola: todos hemos perdido.
Pablo Pacheco Ávila es un exiliado cubano. Vive en Miami. Desde muy joven fue preso político, y uno de los 75 de la Primavera de Cuba hasta que lo desterraron de su país junto al resto de presos de la Primavera de Cuba a España, debido a la gestión colaboradora del gobierno de España y del presidente José Luis Rodríguez Zapatero.















