Por Bárbara Saavedra/La Gaceta de la Iberosfera.
Las autoridades alemanas sabían desde hace meses que la red eléctrica de Berlín estaba en el punto de mira del extremismo de izquierdas.
Los planes de sabotaje figuraban negro sobre blanco en un panfleto publicado en agosto, pero nada se hizo para impedirlo. El resultado fue el apagón provocado por un ataque terrorista que este fin de semana dejó a decenas de miles de personas sin suministro eléctrico, en plena ola de frío, y sumió a amplias zonas de la capital en la oscuridad.
El ataque ha puesto de manifiesto una alarmante falta de preparación del Estado, más preocupado por hostigar a la principal fuerza de la oposición que por proteger infraestructuras críticas. Así lo denunció la copresidenta de AfD, Alice Weidel, quien calificó lo ocurrido como un «fracaso flagrante» de las autoridades de seguridad, derivado de una priorización política ideológica.















