Por Zoé Valdés/El Debate.
La franja de Gaza, una estrecha franja costera en el Oriente Medio, es conocida por su historia compleja, los conflictos recurrentes y la difícil situación humanitaria que enfrentan sus habitantes debido a la presencia del grupo islamoterrorista Hamás en el Gobierno. Entre la población de más de dos millones de personas, la comunidad cristiana es una minoría diminuta y vulnerable. Esta comunidad, a pesar de su profundo arraigo histórico en la región, enfrenta una serie de desafíos únicos que afectan su vida cotidiana, su práctica religiosa y su futuro en Gaza.
La población cristiana en Gaza ha disminuido considerablemente en las últimas décadas, pasando de varios miles a apenas unas pocas centenares de personas. La mayoría son ortodoxos griegos, seguidos por católicos y un pequeño grupo de protestantes. Su presencia histórica se remonta a siglos atrás, pero hoy representan menos del 0,05 % de la población total de Gaza.
Las prácticas religiosas de los cristianos en Gaza se ven severamente limitadas por el entorno político y social. La escasez de lugares de culto, las dificultades para celebrar festividades religiosas abiertamente y el temor a la discriminación han hecho que muchos cristianos practiquen su fe en la intimidad del hogar. Además, los permisos para salir de Gaza y participar en celebraciones religiosas en Jerusaléno Belén son difíciles de conseguir y, a menudo, denegados…
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